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Diario Córdoba

MAYO FESTIVO

Una Feria de Córdoba que «vive de espaldas al caballo»

El empresario del sector ecuestre, cochero y jinete Manuel Guerrero hace balance de la edición que acaba y recuerda las tareas pendientes para mejorar el paseo en El Arenal

Manuel Guerrero posa junto su coche de caballos en la portada de la Feria de Córdoba. A.J. GONZÁLEZ

A excepción del jueves, día del Concurso de Caballistas y Enganches Virgen de la Salud organizado por el Ayuntamiento de Córdoba con la colaboración de la Asociación Andaluza de Doma de Campo, la Feria de Córdoba 2022 ha dado especial protagonismo el resto de días a los coches de caballos, destacando el primer sábado, en el que se celebró la octava Exhibición de Carruajes de Tradición que organiza el Club de Carruajes de Tradición. La de Córdoba es una feria que va en aumento en cuanto al número y la calidad de los equinos que se exhiben y que ha reunido en su Paseo de Caballos unos 450 ejemplares y 520 carruajes, enganchando 961 animales. Según el control de acceso al paseo, 1.411 caballos han pasado por la Feria este año. Sin embargo, según el empresario del sector ecuestre, cochero y jinete Manuel Guerrero, la feria se ha quedado «chica». Buen conocedor del Paseo de Caballos durante las numerosas ediciones en las que ha participado, para Guerrero, el paseo necesita una reestructuración, se necesita un espacio más amplio para que puedan circular jinetes y cocheros. El actual paseo, según el empresario cordobés, «es estrecho e incómodo», lo que aboca a «una feria que vive de espaldas al caballo».

Los argumentos de Guerrero se basan en la falta de organización del trazado, pues denuncia que, si un jinete o cochero «se pasa una calle, tiene que dar la vuelta al recinto para regresar al paseo», ante lo que propone la conveniencia de calles con un solo sentido pero a las que se pueda acceder. Esta dificultad frena, asegura, la llegada de coches de fuera de Córdoba, pues debido a la angostura del recorrido, si un coche de caballos se detiene por cualquier motivo, «se paran todos los que vienen detrás». Cree, por tanto, que es incomprensible que las calles laterales no puedan abrirse a los caballos, «algo que no pasa en ninguna feria».

El empresario ecuestre cordobés manifiesta que este problema no es nuevo, sino que se retrotrae aproximadamente a unos veinticinco años atrás, y «nadie le ha metido mano».

Asimismo, Manuel Guerrero se une a todos los jinetes y cocheros que denuncian la falta de sombras durante el recorrido para los caballos, poniendo el ejemplo de la frondosidad de los árboles de los parques cordobeses y la falta de protección que dan los árboles plantados en El Arenal desde que acoge la Feria de la Salud de Córdoba. Para Guerrero, una feria que tiene como imagen el caballo en una ciudad como Córdoba, con una historia importante y destacada en el mundo ecuestre, «solo ha tenido en el recinto ferial una caseta dedicada a jinetes y cocheros, con servicio de camareros para ellos, en la que han de situarse junto a la fachada de la caseta de Doma de Campo y Club de Enganches para que el resto de monturas y coches puedan seguir circulando, a lo que se añade que este año no se ha montado la caseta del Rincón del Caballo».

Por último, Manuel Guerrero defiende que la Feria de la Salud es una feria que «para que sea de todos debe escuchar a todos», por lo que propone que la ciudad cree un modelo de feria que recoja todas las ideas que han ido aportando a los distintos equipos de gobierno los colectivos y que, hasta ahora, «han caído en saco roto». En su opinión, habría que limitar el número de personas que ocupan un carruaje, dependiendo del modelo y del tiro, y establecer una normativa más estricta, pero que se cumpla. En todo caso, Guerrero destaca la «vuelta a la normalidad» que ha vivido este año el Paseo de Caballos, así como el gran número de participantes y la calidad de los mismos.

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