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Feria de Córdoba

De vuelta al botellón del miércoles de Feria

Cientos de jóvenes se reúnen en las terrazas del Guadalquivir, controladas por la Policía Local para evitar el acceso de menores

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Vuelve el botellón del miércoles de Feria A.J. González

Cientos de jóvenes, entradas las últimas horas de la tarde, se han aglutinado este miércoles en las terrazas del Guadalquivir. El botellón sigue siendo la práctica habitual entre este grupo de edad, que, junto a la Feria de Córdoba, se sigue organizando para beber antes de ir a las casetas. El Ayuntamiento de Córdoba ha optado, en esta ocasión, por un botellón controlado por agentes de la Policía Local para impedir el acceso de menores a esta zona junto al río.

En el ecuador de la Feria, las terrazas del Guadalquivir se convierten en el rincón favorito de la fiesta entre los jóvenes, que, además, hace tiempo que eligieron el miércoles como día por excelencia. Así, a modo de tradición, con las bolsas en las manos llegan cuando el sol cesa en su calor y hasta entrada la noche a aquella pasarela social, donde resulta extraño no encontrar a conocidos o amigos. Los más valientes han elegido lugar a primeras horas de la tarde. Los demás, tienen que ir encontrando los espacios entre la maraña de grupos.

En los que se refiere a la seguridad, a parte de los controles para evitar la entrada de menores de edad, el delegado de Seguridad en el Ayuntamiento de Córdoba, Miguel Ángel Torrico, anunció un refuerzo policial para este día tan señalado, teniendo en cuenta la gran afluencia que se espera en el botellón. Las expectativas no han defraudado. Ni los dos años de espera han hecho mella en un acto repetido año tras año. 

Control de acceso al botellón. A.J. González

"Ritual", "encuentro" o "lo mejor de la feria" son algunas formas de referirse al botellón entre los jóvenes. "Ritual" porque, según aseguran desde uno de los grupos, sirve de conjura para hacer que la noche "merezca la pena". "Encuentro" porque resulta inevitable ir de una punta a otra sin detenerse a hablar con conocidos. O, incluso, familiares. "Lo mejor es hablar con unas con otras, conocer a gente", dicen Sara y Elena. ¿Y "lo mejor de la feria"? Porque algunos pasan más tiempo allí que en las casetas. "Hemos llegado a las cinco y hasta las dos o las tres no nos mueve de aquí nadie", explica Dani y sus amigos. El botellón no deja de crecer hasta que, a determinada hora, parte casi en conjunto hacia las casetas.

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