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Diario Córdoba

LA FIESTA EN EL ARENAL

Miércoles de Feria con rebujito ‘3C’

Córdoba cruza el ecuador de la fiesta con un día cumbre de campaña, cacharritos y copas, en el que coincidieron en el recinto los candidatos Juanma Moreno y Juan Marín

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Jesús Aguirre, Juanma Moreno y Juan Marín, hoy en la Feria de Córdoba. A.J. GONZÁLEZ/MANUEL MURILLO

La Feria de Córdoba atravesó este miércoles el ecuador de la fiesta en día cumbre, el de la Virgen de la Salud, con una jornada que puso a prueba la resistencia de padres, caseteros, medios de comunicación, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y ciudadanía en general al combinar en el albero un rebujito compuesto por campaña electoral, con un presidente y dos candidatos a la Junta; cacharritos a mitad de precio en la Calle del Infierno y cacharros o copas modo botellón servidos en vaso de plástico a orillas del Guadalquivir. Las 3C más temidas en cualquier feria que se precie. 

La cosa empezó bien temprano, con Juan Marín, candidato de Ciudadanos, que se citó con los micrófonos a las 12.30 horas en el recinto ferial, antes de que las casetas hubieran abierto el cerrojo, por lo que no le quedó otra que mudarse a la portada, sol mediante, para lanzar su dardo electoral y hacerse la foto correspondiente. Cumplido el protocolo inicial, tuvo tiempo de sobra para recorrer varias veces el recinto de un extremo al otro, hacer entrevistas, comer en El Cotarro y seguir haciéndose fotos posadas y robadas, como la que se tomó en La Astillera, la caseta de los joyeros, con un grupo de mujeres de la escuela de baile de Madrid Marisa Torres, que accedieron a fotografiarse con él con cara pero sin voto (no están empadronadas en Andalucía) sin saber siquiera con quién posaban. «Ni idea de quién es», admitieron después varias de ellas. 

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Miércoles de recepciones en la Feria de Córdoba Manuel Murillo / A.J. González

A la hora del almuerzo, El Arenal empezaron a tomar forma y las casetas se llenaban poco a poco de cordobeses y foráneos preparados para combinar a buen ritmo el movimiento de las muelas y el de la sinhueso, sin perder ojo del resto de acontecimientos que ofrece el recinto. Y es que un miércoles de Feria en Córdoba da para mucho. El que estuvo atento, se pudo hacer una foto con dos candidatos el mismo día, Juan Marín primero y Juanma Moreno después, que llegó a las 14.30 horas a la Feria en su tercera sesión de baño de multitudes de este Mayo Festivo. Debe tener los dedos como garbanzos de tanto baño y tanto apretón de manos. Si no fuera porque hay campaña, cualquiera diría que el malagueño es el más fiestero de todos los presidentes.

Desprovisto esta vez de corbata, al igual que el alcalde de Córdoba, José María Bellido; el consejero de Salud y candidato por Córdoba, Jesús Aguirre; y el resto de autoridades masculinas del PP, Moreno presumió de dentadura en el recinto ferial, donde se encontró con votantes de a pie, como la señora que le gritó: «Es usted el mejor alcalde que pueda tener Andalucía», y empresarios de todo perfil, a los que fue a visitar a sus respectivas casetas, empezando por los de BNI, con quienes se encontró largo y tendido en los BNItos para continuar después con el Foro de Empresarias de Córdoba, liderado por Inmaculada Figueroa, y la asociación de Jóvenes Empresarios (AJE), que recibieron al presidente en medio de su Ajetreo. Qué bonitas imágenes deja siempre la campaña en la Feria, cargada de besos, alegría y piropos como el «¡Ole las mujeres buenas (en alusión clara a la bondad) de Córdoba!» que el presidente dedicó a un grupo de empresarias tras hacerse una foto con ellas. 

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Miércoles de feria: tonos sencillos y diseños elegantes para triunfar en el Arenal Francisco González / Manuel Murillo

Frente al espídico avance por la Feria que ha protagonizado Juan Marín (su club de fans es más discreto), Juanma Moreno, que se mueve ya por Córdoba como si fuera vecino de Gondomar, apenas pudo dar un paso sin un vitoreo a sus espaldas, un toma Moreno, unos aplausos, un selfie o un besamanos. Si las consultas demoscópicas se midieran en estos gestos, cualquier diría que las urnas le favorecen. 

Lo raro es que ni el equipo Moreno ni el de Marín (que también pasó por Córdoba en los patios) hayan acompasado su paseo con el clásico reparto de propaganda electoral, en el que los acólitos de Vox estuvieron más certeros ofreciendo sus abanicos, de inconfundible marca, a diestra y siniestra. El propio Juanma, rodeado de cámaras, tuvo que hacerles el feo y rechazar uno nada más llegar al Arenal, pese al calor que hacía. Otros muchos anónimos aceptaron educados el instrumento de cartón para echarse aire con orgullo, abanicarse con ignorancia de la marca o para depositarlo después en la papelera más cercana. De todo ha habido. 

En su lento y animoso caminar por El Arenal, Juanma se topó primero con el nuevo rector de la Universidad de Córdoba, Manuel Torralbo, con quien chocó enérgicamente la mano: «Tenía pendiente felicitarte», le dijo al recién elegido, «mucha suerte», señaló, antes que el catedrático de Matemáticas le respondiera «en eso, necesitaremos una ayudita». Poco después se contraría de frente con su vicepresidente in person, Juan Marín, que seguía rulando por El Arenal y no dudó en ofrecer su abrazo más sincero a su contrincante y sin embargo compañero de Gobierno, Juan Manuel. «A ver si comes más, que te estás quedando muy delgado!», le dijo de viva voz Marín a Moreno, como si hiciera años que no se vieran.

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Miércoles de Feria: la fiesta llega a su ecuador entre amigos y familia Manuel Murillo

El consejo fue seguido inmediatamente después por la indiscreta pregunta de una compañera de prensa sobre la crema que usa el presidente para lucir cutis en campaña. «Shiseido por la noche y Bioterm por la mañana», confesó, desvelando así su secreto. Para que luego digan que los hombres no se cuidan. Se despedía así el PP de la Feria de Córdoba, que hasta la fecha ha recibido ya a las 3 Jotas de la campaña: Juan Espadas, Juan Marín y Juanma Moreno (por orden de aparición) y a una I, Inmaculada Nieto, y ya solo le faltan una T y una M para completar el abecedario electoral.

Acabado el capítulo de la campaña, en la que no se habló de violencia machista, la Feria se ha ido por sus propios derroteros, preparándose para el concierto del rapero Rasel en la Caseta Municipal, el magno botellón de la Feria y los cacharritos infantiles a mitad de precio, sin perder de vista la noticia de la segunda agresión sexual (no confirmada y en plena investigación) que ya ha convertido la calle que da al río en verdadera Calle del Infierno. Igual habría que poner más farolas, por más que agüen la fiesta a los que se van a lo oscuro de común acuerdo. Esperemos que la concentración convocada esta tarde por las asociaciones feministas ante el asesinato de Montemayor y contra las agresiones sexuales, recuerde a los que aún tienen dudas aquello de que «No es No» y que «Solo sí es sí». Y ojalá que la noche más larga de la Feria acabe con final feliz.

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