En de noviembre de 1948 el Régimen franquista pone en marcha la maquinaria de propaganda y activa el sistema electoral, de carácter orgánico, con la convocatoria de elecciones municipales el día 21 para elegir a los siete concejales por el tercio de representación familiar. Con 32.246 cabezas de familia llamados a las urnas, en Córdoba resultaron electos Alfonso Carbonell y Trillo-Figueroa, José Barrera Rodríguez, Pascual Calderón Ostos, Juan Berenguer Espinar, Pedro Gutiérrez Poole, Luis Gala Calvo y José Gómez Salmoral. El alcalde de la ciudad era Rafael Salinas. A continuación, el día 29 de noviembre, tuvo lugar en el Salón Capitular del Ayuntamiento de Córdoba la votación de los 68 compromisarios para elegir de una lista de 13 candidatos proclamados a otros siete ediles por el tercio de representación sindical. Para cumplir con lo legislado se reunió la Junta Municipal Electoral, presidida por el rejoneador Antonio Cañero Baena, que leyó el resultado del escrutinio que encabezaron con mayor número de votos los productores Agustín Rubio Sánchez y Francisco Palomo del Pino, empatados a 60 votos, seguidos por el técnico Roque Bernadó Fabree y, por empresarios, Lorenzo López Cubero, José Diéguez Ortiz, César Jimena de Castro y Manuel Velasco García. Ni los ciudadanos ni los nuevos concejales podían elegir al alcalde, que era nombrado por el ministro de la Gobernación.