Como soy de sangre fría, casi me congelé en la Magna Rociera. Por cierto, el último capítulo de los actos extaordinarios del Rocío en este histórico fin de semana fue ayer y también cerca de la Mezquita--Catedral: un almuerzo estrictamente privado entre directivos de la hermandad de Almonte y la de Córdoba en El Bandolero. Y es que, pese al frío, entre los rocieros sobró calor humano.