Fray María Rafael y Fray Miguel María, dos miembros de la Congregación de los Siervos de la Eucaristía y María Virgen, hicieron su consagración religiosa "entregándose a Dios en pobreza, castidad y obediencia" ante el padre Rolando María, general de esta comunidad mariana, centrada en el culto permanente a la Eucaristía.