"El recuerdo olfativo y la capacidad de conocer todos los productos, tanto buenos como malos, para luego poder comparar", son los trucos del buen profesional. No se trata de un simple consejo; esto lo dice Sergio Vergara, el ganador del Concurso Oficial a Mejor Sumiller de Andalucía, organizado por la recién creada Asociación de Sumiller de Córdoba y patrocinado por la Denominación de Origen Montilla-Moriles y por la Escuela de Hostelería. Tras conocer el resultado que lo convertía en el anfitrión de la jornada, Vergara afirmaba, alegre, que "los nervios nunca le traicionan", aunque insistía en que "este premio es un pequeño reconocimiento a muchos años de trabajo y esfuerzo". Desde que era un niño, este malagueño, que trabaja en el hotel Guadalpín de Marbella, ha ayudado a sus padres en el mundo de la hostelería. También ha realizado varios cursos de formación tanto como camarero como enólogo. "Fue durante un ejercicio de cata de vinos cuando me picó la curiosidad", declara Sergio, quien reconocía que "son necesarios programas de aprendizaje de los que salgan auténticos profesionales de la sumillería", ya que "eso es lo que despierta el gusanillo a mucho gente". Aunque cada uno tenía su estilo, el malagueño logró imponerse a otros 11 participantes en un conjunto de pruebas en las que, además de identificación de destilados, licores y otros caldos, hubo un examen de idiomas.