Ayer fue martes y 13 y la tradición y la superstición invadieron la Puerta de Levante de Posadas, conocida entre malenos y visitantes como el Arquito. Desde hace varias décadas un ritual sin origen conocido es ejecutado minuciosamente por todo aquel que profesa fe y espera milagro de la pequeña y misteriosa Virgen de los Remedios, imagen que corona el monumento enclavado en el casco histórico de la localidad y de la que se cuenta que, a pesar de ser trasladada a la iglesia en varías ocasiones, aparecía misteriosamente una y otra vez cada mañana en su capilla.

Tres deseos, tres paseos bajo el arco y el rezo del Padre Nuestro y el Ave María hacen que la santa conceda una de las tres esperanzas que el devoto o el supersticioso le piden en este día. Según explica el cronista oficial de la Villa de Posadas, Joaquín Casado, no se conoce con exactitud de dónde viene este ritual tan impregnado de magia y religiosidad popular. Sí hay quien señala que la tradición siempre ha sido ir a orarle a la Virgen, pero que no se sabe bien cuándo comenzó esta ceremonia. Sin embargo, este día o días tienen gran arraigo y es sorprendente ver cómo gentes de todas las edades se acercan a la plaza Los Pósitos, donde se sitúa el Arquito, para combatir la mala suerte y ver cumplido algún deseo siempre y cuando no sea económico, pues la Virgen no agracia con dinero. El culto se completa con la puesta de velas alrededor del arco y el ofrecimiento de lazos verdes largos tanto a "La Milagrosa", como se conoce a la imagen, como a San Judas Tadeo, patrón de los imposibles.