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TRAS EL TRIUNFO DE ADELANTE

El boom de la izquierda regionalista revuelve el tablero nacional y pone en jaque el mantra de la unidad

Adelante Andalucía presume de su autonomía frente a la "izquierda clásica" frente al llamamiento una candidatura única

El candidato de Adelante Andalucía a la Presidencia de la Junta de Andalucía, José Ignacio García, con el candidato por Málaga, Luis Rodrigo, en el acto de apertura de campaña a nivel andaluz en Málaga.

El candidato de Adelante Andalucía a la Presidencia de la Junta de Andalucía, José Ignacio García, con el candidato por Málaga, Luis Rodrigo, en el acto de apertura de campaña a nivel andaluz en Málaga. / Álex Zea - Europa Press

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Madrid

Las elecciones andaluzas exhiben un nuevo paradigma en la izquierda que marcará el rumbo a los partidos más allá del PSOE. El éxito rotundo de Adelante Andalucía, que pasó de dos a ocho diputados, viene a confirmar una tendencia que ya se vio en Aragón, donde Chunta duplicó sus resultados en febrero. Un fenómeno que se explica en la ruptura de amarras respecto a los partidos nacionales, que están en pleno debate sobre cómo concurrir a las próximas generales.

Izquierda Unida, Sumar y Podemos, bajo la candidatura de Por Andalucía, quedaron en Andalucía muy lejos de lo esperado: confiaban en lograr siete escaños y finalmente mantuvieron sus cinco. El ruido que envolvió el acuerdo, al que se sumó en el último momento Podemos tras meses de tensiones y acusaciones cruzadas, marcó el alumbramiento de la coalición. La candidatura de unidad evitaba verse penalizado por la fragmentación, o al menos sobre el papel. Pero la suma de partidos, ya advertían algunos analistas, no siempre se traduce en un aumento electoral, y es lo que vino a confirmarse en la cita del domingo.

La pugna en la izquierda lleva casi tres años latente, tras el divorcio político de Podemos y Sumar en el Congreso a finales de 2023. Los tiras y aflojas se han sucedido desde entonces, con un desgaste difícilmente cuantificable pero que parece desgastar a los partidos implicados, y del que sólo se salvan los partidos que se mantienen al margen.

En el caso andaluz, Adelante Andalucía hizo oídos sordos a los llamamientos de la izquierda por una candidatura de unidad. El partido de José Ignacio García quiso marcar su propia estela y desdeñó cualquier alianza con fuerzas que respondieran a intereses de Madrid, reivindicando su vocación puramente andalucista. Una apuesta que le permitió mantenerse fuera de las batallas de la izquierda nacional, evitando el lastre que conlleva.

El propio candidato andalucista explicaba sus resultados en su hoja de ruta en solitario. "Subimos por nuestra línea independiente de las izquierdas clásicas y tradicionales que están en el Gobierno", defendió este lunes en una entrevista en Canal Sur, dando portazo a cualquier opción de alianza a nivel nacional y reiteraba su intención de presentarse a las próximas generales. "Adelante Andalucía estará en el Congreso de los Diputados", proclamó en la propia noche electoral. Su apuesta por ir en solitario choca de plano con las pretensiones del resto de actores en la izquierda.

Maíllo, por la candidatura nacional

Mientras los andalucistas reivindicaban su autonomía, desde Por Andalucía se dolían de que Adelante hubiera rechazado su propuesta para ir juntos a las urnas. Su candidato, Antonio Maíllo, redoblaba su apuesta por llevar a nivel nacional una candidatura de unidad lo más amplia posible, criticando lo que definió como la "izquierda troceada".

"El debate que se va a producir con estas tentaciones confederales, lo voy a combatir en la medida de mis posibilidades. Nosotros apostamos por una izquierda con un proyecto para todo el país", defendió en una entrevista en RNE el líder de Izquierda Unida, que tiene implantación en todo el territorio nacional. Maíllo abogaba así por una única candidatura que diera cobertura a todo el territorio nacional, sin entrar en concesiones territoriales.

"Es un debate de enjundia -comenzó-, porque puede haber una tentación de construir una izquierda troceada que sería el mayor favor que se le puede hacer al PSOE, que se convertiría en la única fuerza de izquierda o progresista en el ámbito estatal, y eso sería un drama para quienes consideramos que tiene que haber una fuerza a la izquierda y transformadora con una ambición estatal". Un llamamiento que choca de bruces con la intención declarada por el nacionalismo andaluz.

Desde Movimiento Sumar, su coordinadora Lara Hernández admitió la existencia de "un cambio de ciclo político". En declaraciones a los medios a las puertas del Congreso este lunes, defendió que en esta nueva etapa "hay que aunar lo plurinacional con lo federal" y donde habría que "explorar nuevas fórmulas".

También Chunta Aragonesista logró duplicar sus escaños en febrero dando un portazo a IU y Sumar, que concurrieron en unidad. El éxito de estas fórmulas, que deja atrás a los partidos nacionales, ya se vio también en la Comunidad de Madrid, donde Más Madrid es primer partido de oposición tras rechazar un acuerdo con Podemos. Aunque con un matiz: el partido de Mónica García, que sí forma parte de una coalición estatal, sólo reclama autonomía a nivel autonómico, donde aspira a mantener su marca y su independencia respecto al resto de fuerzas.

El problema sin embargo es de cara a 2027, con las elecciones generales. En los últimos meses los partidos que forman parte del Gobierno -IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar- han lanzado una coalición para concurrir juntas bajo el lema Un paso al frente, situándose como eje de la izquierda al que pueden sumarse otros partidos, en una invitación más o menos abierta a Podemos. Una plataforma que nace reivindicando su presencia en el Gobierno y a la que los partidos regionalistas como Adelante Andalucía tendrían pocos incentivos para sumarse.

Podemos se postula

Frente a esta plataforma nacional, Podemos pide protagonismo y liderazgo en esa futura candidatura de izquierdas. La última vez fue este mismo lunes, cuando su secretario de Organización Pablo Fernández pedía trabajar una candidatura "autónoma" y "no subordinada al PSOE", bajo una fórmula plurinacional. También lanzó un guiño a las fuerzas independentistas, recordando que fue quien armó el "bloque histórico" con el soberanismo de ERC y Bildu, en referencia a cuando Pablo Iglesias forjó alianzas para diseñar la mayoría de investidura del primer Gobierno de coalición.

No es la primera vez que Podemos reclama volver a tomar las riendas de la izquierda. La exministra Irene Montero, candidata proclamada del partido morado, también se postuló para encabezar una candidatura de izquierdas a nivel nacional con fuerzas soberanistas, aprovechando un acto con el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, a quien concedía pilotar el proyecto en Catalunya. El propio Pablo Iglesias, fundador de Podemos y voz autorizada del partido, llamaba al dirigente de ERC a mover ficha. Pero aquella ficha nunca llegó a moverse.

Lejos de eso, el diputado de ERC aprovechó los resultados andaluces para lanzar un mensaje: la izquierda estatal es un problema. En un tuit donde felicitaba a Adelante Andalucía, condenaba a los partidos nacionales a ocupar un papel secundario. "Es el momento de partidos soberanistas", defendió en redes, "un momento que las izquierdas españolas deben saber aceptar y fomentar: son el problema. A escuchar y a ayudar". Un mensaje que no sólo contraviene las pretensiones de Podemos sino que impugna también el discurso del resto de fuerzas de la izquierda.

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