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RELANZAMIENTO DE SUMAR

Yolanda Díaz marca distancias con los partidos de Sumar: blinda su perfil de Gobierno y gana tiempo para una posible candidatura

La vicepresidenta segunda se descuelga del acto del sábado y se desliga de los partidos que lo protagonizan

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, en el acto Diálogos (im)posibles. de El Periódico.

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, en el acto Diálogos (im)posibles. de El Periódico. / José Luis Roca

Madrid

Yolanda Díaz despeja una incógnita para abrir la siguiente. La líder de Sumar en el Gobierno anunció este miércoles su decisión de descolgarse del acto del sábado organizado por IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar para relanzar la coalición de cara a las próximas generales. La vicepresidenta segunda marca así distancias con los partidos políticos mientras preserva su papel institucional en el Gobierno, sin aclarar si intentará revalidarse de nuevo como candidata.

Este miércoles la dirigente justificó su ausencia el próximo sábado situando a las formaciones políticas como un elemento externo: "Hay que dar tiempo a los partidos", "es el momento de las formaciones", defendió, situándose como alguien ajeno a estas organizaciones. Una manera de desligarse por completo de estas fuerzas, después de que ella misma fundara Movimiento Sumar en 2022 y dimitiera como líder de la plataforma tras las europeas de 2024, unos pocos meses después de haber sido elegida. Por entonces consideró que su cargo orgánico era un lastre para su figura, que debía estar centrada en su papel en el Gobierno, de carácter más transversal.

Lo cierto es que Díaz siempre ha mantenido una relación particular con el sistema de partidos. Militó en el PCE -integrada en IU- pero desde que abandonó su militancia siempre defendió su carácter independiente. Durante su convivencia con Podemos, siempre advirtió de que no militaba en el partido. Y su gran hazaña, que ha vuelto a reivindicar estos días, fue la creación de la Alternativa Galega de Esquerdas (AGE) en 2012 para aunar a varias fuerzas progresistas, además de la coalición Sumar, que permitió revalidar el Gobierno de coalición.

Ya en 2022, Yolanda Díaz marcó una hoja de ruta para ser candidata a las generales, que consistía en abrir un proceso de escucha con la sociedad y en renegar de los corsés de las organizaciones. "Los partidos son una cosa muy pequeña en nuestro país, y hoy son un obstáculo. Las construcciones sociales son de la gente y deben ser de otra manera", defendía entonces, llegando a minimizar el papel de las formaciones y reivindicando un movimiento ciudadano. Un movimiento que, paradógicamente, se terminó registrando como partido para las generales.

Cuatro años después, la vicepresidenta segunda del Gobierno parece repetir el mismo patrón. A más de un año y medio de las generales, Díaz vuelve a alejarse de las formaciones políticas, a quienes deja el protagonismo para armar la nueva alianza de partidos formada por IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar. Una forma de apartarse de un potencial foco de cuitas internas y blindar su imagen de mujer de Gobierno y hacedora de acuerdos. Más aún cuando su papel está más que cuestionado en algunos de los partidos de la coalición, especialmente en el caso de Izquierda Unida, donde su coordinador, Antonio Maíllo, pidió directamente "renovar" los liderazgos.

Este mismo martes, Díaz se refirió a estas declaraciones enmarcándolas dentro de los "ataques muy duros" que había recibido durante su trayectoria por parte de "algunos hombres", asegurando haber recibido varios de estos envites por parte de varias figuras. Sobre la puesta en cuestión de su posible candidatura, Díaz por el momento ha señalado una y otra vez que "no va de hablar de nombres", intentando centrar el debate en el proyecto para recuperar la "esperanza" en el electorado progresista.

Entre los partidos de Sumar creen que la negativa de Díaz de asistir al acto es una manera de "ganar tiempo" hasta que se aclare el funcionamiento de la futura coalición y se despeje el escenario de liderazgos, a sabiendas de que no hay grandes alternativas en el horizonte.

Después de auto descartarse el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, hay quien sitúa como figuras destacadas a la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, o al ministro de Cultura, Ernest Urtasun. Antonio Maíllo también ha asegurado que está centrado en su candidatura en Andalucía. La futura elección de un cabeza de lista se intentará hacer por consenso; pero en caso contrario fuerzas como IU vienen pidiendo un sistema de primarias para confrontar. En caso de no existir alternativas claras, Díaz podría ver el camino despejado para dar el salto.

Las señales que ha venido dando Díaz avanzan lo que podría ser un nuevo paso adelante, y así lo interpretan algunos en su entorno y su partido. En otras formaciones, sin embargo, la lectura es opuesta, e interpretan que su rechazo a asistir el sábado anticipa un "paso al lado" en la escena política, y apuntan a las dificultades de la dirigente para desligarse ahora de la nueva coalición, cuando "ella forma parte de uno de esos partidos". La decisión de la vicepresidenta segunda ya estaría tomada, pero estaría aguardando los tiempos para calcularla, aunque en su partido hay quien advierte del carácter imprevisible de la dirigente, protagonista de grandes giros de guion.

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