La princesa comienza su formación en el Ejército del Aire
Del piloto Felipe a la piloto Leonor de Borbón: 38 años de distancia histórica

Han pasado 38 años desde que un heredero al trono de España pasara por la Academia General del Aire (AGA). Leonor de Borbón y Ortiz ingresa este lunes en un Ejército del Aire muy diferente de aquel que conoció el Rey como alumno en las aulas de San Javier, y en el marco de un país y una Europa con las coordenadas muy cambiadas desde el 2 de septiembre de 1986, fecha de ingreso del entonces príncipe de Asturias Felipe de Borbón y Grecia.
En su día, cumpliéndose el 25 aniversario de su paso por la AGA, el Ejército del Aire homenajeó a su alumno Felipe con un vídeo de recuerdo, que es el que ilustra este reportaje. Entonces España recibía sus primeros cazas modernos, no había aún ejército profesional propiamente dicho y la OTAN en la que acababa de ingresar este país se movía en coordenadas geoestratégicas diferentes a las de hoy... o quizá no tanto.
Otra generación toma el relevo ahora en las aulas de la AGA, con grandes cambios en las casi cuatro décadas que median entre el paso del padre y el ingreso de la hija en el centro de formación de los oficiales de la Fuerza Aérea de España.
Entre septiembre de 1986 y julio de 1987, cando el entonces príncipe Felipe de Borbón pasa por la Academia General del Aire, España es el miembro más reciente de la OTAN y acaba de ratificar en un agitado referéndum su integración en la Alianza. Aún tiene pendiente ingresar en su estructura militar integrada, a la que llegará 12 años después.
Hoy España es uno de los aliados más activos de la organización en aportación de recursos humanos y de material a misiones y ejercicios conjuntos, lidera despliegues de disuasión a Rusia en el Este de Europa y es de los únicos cuatro miembros europeos con plataformas implicadas en el escudo antimisiles Aegis.
Cuando el hoy rey Felipe VI ingresó en la Academia General Del Aire, el presupuesto de Defensa era de 630,9 millones de pesetas, un 1,97% del PIB. Hoy, la princesa Leonor es parte de la estructura de unas Fuerzas Armadas con 33.123 millones de euros millones de euros (casi cinco billones de pesetas de la época) y un 2% del PIB, según la contabilidad de la OTAN.

Un momento del ingreso de la princesa Leonor en la Academia General del Aire este lunes. / Marcial Guillen EFE
Cuando Felipe de Borbón ingresa en la AGA, España cuenta con una fábrica nacional de aviones militares, CASA (Construcciones Aeronáuticas SA). De ella sale el avión a reacción C-101, el caza que se utilizaría durante 40 años para la formación de los pilotos en la academia y también para las acrobacias de los pilotos de la Patrulla Águila, muchos de ellos instructores. En ese avión aprendió a volar el actual rey de España, y en él hizo la "suelta" (primer vuelo) con un instructor en 1987. Su padre, Juan Carlos, aprendió con un monomotor Texan T6, pero no le dejaron despegar por motivos de seguridad.
Cuando entra Leonor en el mismo centro formativo, el Ejército del Aires acaba de jubilar a los C-101, que los aviadores motejaban los “culopollo”, y la formación se realiza ya con aviones PC-21 Pilatus, dotados de los últimos sistemas de aviónica, de quinta generación, aunque no a reacción sino turbohélice. En el año 2000, CASA se integró en un consorcio europeo, Airbus, para la fabricación de cazas y helicópteros.
De ese consorcio europeo, Airbus, salen los aviones de combate Eurofighter, cazas de cuarta generación que hoy constituyen la vanguardia de la Fuerza Aérea española y de los que va a oír hablar mucho Leonor en sus clases.
Cuando el futuro rey Felipe VI se formaba en San Javier, la defensa aérea española tenía como eje los Mirage F1 y acaba de incorporar, traídos de segunda mano de la US Navy, los primeros cazas F-18, hoy llamados a ser relevados. En la actualidad parte de los Eurofighter se hace en Francia y Alemania… y también se fabrican en España. Este país va a incorporar, con los programas de inversión Halcón I y II, 45 cazas Eurofighter a los 70 de que ya dispone, componiendo una de las mayores flotas de ese avión en el mundo.
Cuando quien sería Felipe VI ingresó en la Academia General del Aire, aún faltaban seis años para que militares españoles se desplegarán con armamento por primera vez en el exterior en misiones de paz, a un primer desempeño en la guerra de los Balcanes en 1992 que le trajo sus primeras bajas en este tipo de encargos.
En este día en que ingresa Leonor en la AGA, España mantiene más de 3.000 efectivos en 16 misiones en Europa, África, América, Oriente Medio y el Índico. Cinco de esas misiones son bajo bandera de la Unión Europea, ocho por mandato OTAN, dos para la ONU y una de la diplomacia militar española en el Golgo de Guinea.
Cuando Felipe de Borbón ingresó como oficial alumno del Ejército del Aire, el combate aéreo dog fight (pelea de perros), con el rival a la vista, aún podía ser muy frecuente, si bien los cazas F18 ya incorporaban sistemas de misiles de largo alcance de hasta 50 kilómetros. Hoy en la guerra aérea apenas se plantean encuentros en los que los pilotos puedan verse entre sí. El enemigo se bate con misiles a 100 kilómetros, y desde esa distancia puede recibir también señal un sensor del avión confirmando al piloto que lo están apuntando con un arma.
Los sistemas de caza y bombardeo evolucionan ahora a nubes multiplataforma, tripuladas y no tripuladas, aviones y drones, aparatos diseñados con mínima visibilidad al radar y máxima autonomía de vuelo con ayuda de cisternas voladoras. Es la sexta generación de este tipo de armas, que la OTAN aspira a generalizar en sus fuerzas aliadas.
Los compañeros de Felipe VI percibían un sueldo como oficiales alumnos de 45.000 pesetas al mes en 1987. Era el 60% del salario de la Administración para el subgrupo A2 de funcionarios. Hoy la proporción es la misma, pero distinta la cantidad. Los compañeros de Leonor tienen asignada una paga de 674 euros para 2025.

La Princesa de Asturias, junto a un helicóptero de laArmada en junio pasado. / Casa de S.M. el Rey
Cuando Felipe de Borbón ingresó en la Academia General del Aire, en septiembre de 1986, faltaban dos años para la incorporación normalizada de la mujer a las Fuerzas Armadas. En su curso, de hecho, no había ninguna mujer. En el año siguiente de su salida, 1988, llegaron las primeras. Hoy Leonor se integra en un cuarto curso de 75 alumnos, de los que 15 son mujeres.
En la Academia General del Aire hay este curso un 18,1% de alumnas. En las Fuerzas Armadas trabajan ya 16.260 mujeres. El elemento femenino es el 13,2% de la plantilla, según el Informe Anual de la Mujer en las Fuerzas Armadas elaborado por el Ministerio de Defensa. En 2024, el número de generales mujeres se duplicó: de cinco a diez. El Ejército del Aire, con un 14,7%, y la Armada con un 14,6% son las ramas de la defensa que más mujeres alistan.
La rama de las Fuerzas Armadas que formó a Felipe de Borbón en San Javier se llamaba Ejército del Aire. La que acoge ahora a la alférez Leonor de Borbón se llama Ejército del Aire y del Espacio y ha ampliado sus cometidos a la defensa y observación en el cosmos, desde la órbita terrestre, con un sistema satelital SpainSat NG de comunicaciones encriptadas para tropas y diplomáticos y otro espía, el PAZ.
En ambos casos España pone sus capacidades espaciales al servicio de países aliados y de la OTAN no solo para funciones militares, también para observación en catástrofes o eventos climáticos de gran magnitud.
Cuando Felipe de Borbón ingresó oficialmente en el Ejército del Aire faltaban 15 años para que en España desapareciera la mili, o servicio militar obligatorio. La conscripción de la época obligaba solo a los hombres en la llamada "edad militar", que se adquiría con la "talla de los quintos" tras cumplir los 18 años. El Movimiento de Objeción de Conciencia llevaba entonces 10 años constituido formalmente.
Un decreto del gobierno Aznar consecuencia de sus pactos con Jordi Pujol acabó con la mili en 2001 y dio paso a un ejército exclusivamente profesional. Actualmente, y pese a estar embarcada en un proceso de rearme, España no aspira a reeditar la mili, como ha asegurado reiteradamente la ministra de Defensa, Margarita Robles. Sí lo acaba de hacer Alemania, el último gobierno europeo en sumarse a estas medidas de aumento de la masa en las fuerzas armadas.
La estructura de Defensa de la que forma parte la alférez Borbón Ortiz sí planea aumentar en 14.000 soldados sus efectivos en cinco años.
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