Vacaciones del Gobierno
Sánchez ordena perfil bajo al Gobierno durante agosto para diluir el caso Cerdán y aliviar la tensión política
Moncloa busca que no solo desconecte el Consejo de Ministros en vacaciones, sino que lo haga también la opinión pública tras semanas de convulsión política y que el foco pase el PP, por el estallido del caso Montoro

Pedro Sánchez. / José Luis Roca
El Gobierno cerrará esta semana su curso político más difícil desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en 2018, sacudido por el caso Cerdán y con la legislatura en vilo. Este lunes el jefe del Ejecutivo hará balance y el martes se celebrará el último Consejo de Ministros, que no volverá a reunirse hasta agosto. Tras ello, Sánchez se desplazará a Palma de Mallorca para celebrar en el Palacio de Marivent el tradicional despacho con el Rey. Entonces, arrancarán las vacaciones del Gobierno con las que en Moncloa se espera rebajar la tensión política y comenzar a dejar atrás los peores efectos por la presunta trama de corrupción a cambio de mordidas.
Agosto como bálsamo que diluya este caso. Para ello, el jefe del Ejecutivo ha ordenado a su Gobierno optar por un perfil bajo. Sin forzar la presencia mediática ni la agenda política. Una orden similar a la que se dio en 2023, tras las elecciones generales. Vacaciones obligatorias por decreto hasta el primer pleno de Constitución de las Cortes, se trasmitió. Sin embargo, se aprovechó para redoblar las conversaciones y hablar con todos los potenciales socios, fuera del foco y sin filtraciones.
Unas negociaciones discretas que desembocaron en los acuerdos para amarrar la presidencia y la mayoría de la Mesa del Congreso, paso previo imprescindible para buscar posteriormente pactos de investidura. Ahora, precisamente, se pretenden acelerar de cara a septiembre los compromisos pendientes de aquellos acuerdos para intentar atar a los socios y reimpulsar la agenda del Gobierno, con el objetivo de retomar la iniciativa.
Apaciguar la tensión
El Ejecutivo pretende que no solo el Consejo de Ministros desconecte, sino que lo haga también la opinión pública tras semanas de convulsión política y que el foco pase el PP, por el estallido del caso Montoro. Reducir el protagonismo y retomar con fuerzas el siguiente curso político, con la esperanza de coger aire. Poner tierra de por medio ante los escándalos de corrupción en sus filas y apaciguar la situación tras un largo paréntesis.
En Moncloa se intenta trasladar la sensación de normalidad mientras la oposición agita el ambiente preelectoral. Algo de lo que se está imbuyendo el espacio a la izquierda del PSOE, con el clásico debate previo a los comicios sobre las candidaturas unitarias.
Al término de su gira latinoamericana, Sánchez aseguró estar fuerte y "con las pilas cargadas" para seguir afrontando el resto de la legislatura tras la crisis provocada por el caso Cerdán trasladó. En conversación informal con los periodistas que lo acompañaron, recogida por ‘EFE’, insistió en su absoluta tranquilidad por el hecho de haber respondido con esa contundencia y determinación.
Grado de cumplimiento programático
Pese al varapalo del Congreso al tumbarse el decreto ‘antiapagones’, con los votos en contra de Junts, Podemos y BNG, además de PP y Vox, en el Gobierno miran al cómputo total de leyes aprobadas. Este mismo lunes, el Ejecutivo presentará el balance del plan cumplimiento, según el cual se habrían alcanzado a estas alturas de la legislatura el 45% de los objetivos previstos para los cuatro años de mandato.
Un porcentaje similar al alcanzado en la legislatura pasada cuando se llegó a su ecuador. Sánchez también destacó que se ha conseguido ganar el 86% de las votaciones en el Congreso. Unas cifras que, remarcó, no están lejos del 90% de la legislatura en la que triunfó en 2018 su moción de censura, ni del 89% de la legislatura posterior.
Está previsto que Sánchez se desplace los próximos días con su familia a la residencia de La Mareta, en Lanzarote. Hace dos años, antes de acudir a esta propiedad de Patrimonio del Estado para pasar unos días de asueto, como lo hacían los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar, viajó por sorpresa a Marrakech (Marruecos).
Un viaje privado, sin agenda institucional y costeado con recursos propios, con el Sánchez que inició las vacaciones con su familia. En el norte de Marruecos solían pasar periodos vacacionales los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero y Felipe González, pero desde que el primero dejó la presidencia en 2012 ningún otro jefe de Estado español lo había hecho. En 2011, Zapatero pasó la Nochevieja con su familia en la ciudad norteña de Tánger junto con su entonces ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez.
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