Se puede llamar de muchas maneras. El congreso de la unidad, del buen rollo, de la paz interna, del relanzamiento del proyecto, de la "profundización" de la socialdemocracia. El cónclave "de la recuperación en esta primavera de renacimiento en octubre". Todas las expresiones valen para resumir este 40º Congreso Federal del PSOE, que arrancó en la Fira de Valencia este viernes, bajo una poderosa luz del Mediterráneo y un calor desde luego más veraniego que otoñal. Porque tras años de convulsiones internas, el partido llega a su acto mayor en paz consigo mismo, robustecido por un formidable poder institucional y sin cuestionamiento del líder. Ajeno todavía a los nubarrones de las encuestas que indican, como la última del CIS, que el PP sigue creciendo.

Ese ánimo optimista circulaba en el comienzo de este 40º Congreso. El fogonazo de la unidad y el poder socialista. Pedro Sánchez reunió a su dirección, a todos sus barones —incluso a los que aún no lo son formalmente, como Salvador Illa, próximo primer secretario del PSC— y presidentes autonómicos y a sus ministros. Solo faltaron Margarita Robles, la titular de Defensa, en un acto de la Legión en Almería (sí estará el domingo, en la clausura), y los líderes de Galicia, Gonzalo Caballero (tenía el debate de política general en su comunidad) y Canarias, Ángel Víctor Torres, que sí llegó a tiempo al almuerzo posterior.

La foto hablaba por sí misma. Era la imagen del poder actual del PSOE, desde el Ejecutivo central, en manos de Sánchez desde junio de 2018, hasta las comunidades y los ayuntamientos, encabezados por el presidente de la FEMP, Abel Caballero. El sábado el líder sumará otra foto a su álbum, al rodearse de sus predecesores, Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y Joaquín Almunia.

Es el cónclave de "la unidad y la socialdemocracia", comentó el propio Sánchez a los periodistas brevemente tras posar para los reporteros gráficos. Antes de la llegada de Sánchez a la foto, ministros, presidentes y dirigentes del PSOE departían entre ellos y con los periodistas en la carpa instalada en el exterior, en el complejo de la Fira, rodeada de 'foodtrucks'. Ambiente festivo y relajado y también bocas cerradas cuando se preguntaba por el pacto alcanzado ayer con el PP sobre la renovación de cuatro instituciones (Tribunal Constitucional, Tribunal de Cuentas, Defensor del Pueblo y Agencia de Protección de Datos). Los nombres siguen guardados con celo. También los de la nueva ejecutiva socialista. Sánchez ha conversado esta semana con barones y presidentes autonómicos, con miembros de su equipo, pero todos responden que no saben el diseño final de la dirección que será proclamada este domingo y cuya composición se va conociendo a cuentagotas. Los puestos de mayor relieve ya sí se han confirmado.

Quienes conocen todos los pasos del jefe son sus números dos y tres, Adriana Lastra y Santos Cerdán. Ambos seguirán perteneciendo a su círculo de confianza. Ella como vicesecretaria general, con más protagonismo que en estos últimos cuatro años, y él como secretario de Organización. Ambos presentaron minutos antes de la foto a los periodistas las líneas maestras del 40º Congreso que, en lo formal, comienza mañana con la elección de la mesa del cónclave, que presidirá el jefe del Ejecutivo valenciano, Ximo Puig. Ese gesto habría sido impensable cuatro años atrás. Entonces Sánchez, vencedor de las traumáticas primarias que libró con Susana Díaz, lanzó desde el primer minuto la señal de que lo intentaría relevar como secretario general del PSPV. Pulso que perdió. Las relaciones se fueron destensando y hoy Puig es uno de los barones de mayor peso del partido y con sintonía directa con Sánchez.

El 'president' liderará un congreso, según dijo él mismo a los medios, "de colores, luz, unidad y mirada hacia adelante en la salida de la crisis". Ahora que, precisamente, la socialdemocracia está fortaleciéndose en Europa. La cita no contará, no obstante, con invitados internacionales aquí en Valencia más allá de la candidata socialista a la presidencia de Francia y alcaldesa de París, Anne Hidalgo, quien siempre apoyó a Sánchez, hasta en los tiempos oscuros y difíciles de las primarias.

Respeto del pacto constitucional

Este 40º Congreso vivirá en directo la escenificación de la reconciliación de Sánchez con González —Lastra quitó hierro a las diferencias del pasado: el expresidente "encumbró al partido a lo más alto" y "siempre ha dicho que es sobre todo militante del PSOE"— y la posición del partido respecto a temas medulares. Por ejemplo, el modelo de Estado. Numerosas enmiendas plantean remarcar las esencias republicanas pero también piden investigar al rey emérito o una mayor transparencia de la Corona. Es un debate "histórico", reconoció Lastra, pero ahí la dirección se ciñe a su postura tradicional: el PSOE "siempre ha sido muy claro, respeta el pacto constitucional de 1978 del que fuimos padres". "Congreso tras congreso el PSOE cierra filas en torno a la Constitución", zanjó la vicesecretaria general. El líder socialista sí sorprendió ayer en La Sexta al afirmar que el rey Juan Carlos debe "explicaciones" a los ciudadanos por sus escándalos.

Sánchez preside entre aplausos la foto de familia con la que arranca el 40 Congreso del PSOE Video: Agencia Atlas | Foto: EFE

El capítulo feminista también está muy vivo, algo de lo que la dirigente asturiana se muestra "orgullosa" porque demuestra lo importante que es esta materia para los socialistas. El PSPV de Puig se ha mostrado muy beligerante con una cuestión: quiere que se comprometa en esta legislatura una ley integral de abolición de la prostitución. Lastra recordó que la ponencia marco de la dirección, aprobada en julio, ya adoptaba esa postura. "Lo que hacemos es profundizar en esa abolición de la prostitución, pero no es solamente meter un artículo en una ley", sino hay que proporcionar "recursos a las víctimas de la explotación sexual", advirtió. Ese sería el sentido de las transaccionales que planteará la dirección.

Respecto a la nueva ejecutiva, Lastra dio pocas pistas más: habrá "mucha presencia femenina", será "muy municipalista" —otra señal que quiso lanzar Sánchez en la remodelación de su Gabinete de julio— y "no es descartable" que haya ministros. Miembros del Ejecutivo, sin embargo, creen que si eso ocurre será algo bastante testimonial, porque el presidente está empeñado en parcelar funciones y que cada dirigente se ocupe de sus tareas. De hecho, aquellos que entren en la ejecutiva podrán tener que dejar sus cargos en el Gobierno. El integrante del Gabinete con más papeletas para ingresar en la cúpula es la mano derecha de Sánchez, el titular de la Presidencia, Félix Bolaños.

Durante el cónclave habrá que cambiar los estatutos del partido. Las reglas internas prohíben, desde el último congreso, que un mismo afiliado acumule dos cargos orgánicos. Ahora se incorporará una disposición para que sea posible que los barones puedan sentarse en la ejecutiva federal. Es el camino por el que el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, podrá convertirse en secretario de Política Autonómica.