Vaya por delante que no hay nada que pueda compensar las miles de vidas humanas que se ha llevado por delante el coronavirus, el sufrimiento de sus familiares y de aquellos infectados por el virus. Tampoco hay nada que pueda paliar la brusca caída de la economía, las miles de personas en paro y la incertidumbre que se cierne ahora, individualmente y como sociedad. Pero en este agujero, el confinamiento está dejando algunas cosas buenas. Este podría ser un pequeño listado de los aspectos positivos del encierro.

Sanidad

Los médicos llevan años avisando de que hay que lavarse las manos frecuentemente, pero ha tenido que llegar el coronavirus para que la sociedad tome conciencia, así como la de toser en el codo. Además, los médicos de familia están comprobando cómo pacientes con enfermedades crónicas, como cardiovasculares o renales, «por miedo a empeorar o verse obligados a acudir al médico, cumplen más y mejor los consejos y con el tratamiento farmacológico prescrito», explica Vicente Pallarés, de la sociedad de médicos de atención primaria Semergen. El nefrólogo José L. Górriz apunta que si hasta ahora, «muchos pacientes, médicos y gestores han sido reacios a las consultas telemáticas», esta crisis «ha demostrado la utilidad de esta estrategia para la optimización de los cuidados».

Relaciones humanas

A las personas que se lleven bien con sus compañeros de confinamiento la situación les está permitiendo pasar ese tiempo juntos que a veces es difícil de encontrar. Los niños pueden aprender lo que no se enseña en el colegio (tareas domésticas, pero también situaciones como la de aprender a compartir) y hacerse una idea del trabajo de sus padres, aunque cada vez más expertos avisen de que sería conveniente que salgan a la calle, al menos a dar un paseo. El confinamiento ofrece «una oportunidad para repensar el mundo, social e individualmente», sobre el ritmo estresado que acompañaba a nuestras vidas o el consumismo, reflexiona Gemma Altell, psicóloga social. Ciertamente, muchas personas -a veces obligadas por los despidos- han reducido gastos y se está comprobando que se puede vivir con menos. Además, el aburrimiento despierta actitudes creativas.

La solidaridad

El confinamiento impuesto por el virus está sacando lo mejor de la sociedad, ya que los que se saltan las normas son unos pocos. Desde el inicio se ha puesto de manifiesto el apoyo mayoritario a la sanidad pública y que la empatía se ha transformado en cientos de iniciativas solidarias, también con nuestros propios vecinos, a los que muchas veces ignorábamos. Son muchos los que se ofrecen a hacer la compra a los mayores, a cuidar de los niños, así como profesionales que se brindan a ayudar a los demás, como los psicólogos que realizan consultas telefónicas gratis. También hay iniciativas altruistas empresariales y compañías que antes competían y ahora, como las farmacéuticas Sanifi y GSK, buscan juntos una vacuna.