El rey Felipe VI ha reactivado esta semana su agenda fuera de la Zarzuela ante la gravedad de la emergencia sanitaria por la que atraviesa España, y le ha tocado hacerlo mientras lidia con las informaciones sobre las supuestas cuentas opacas que su padre, el rey emérito Juan Carlos, tiene en el extranjero. Esas noticias le llevaron a emitir un comunicado el domingo 15 de marzo, apenas 24 horas después de que se aprobara el estado de alarma, anunciando que renunciará a cualquier herencia que le deje su padre cuando fallezca y que le había retirado su sueldo público.

El jueves pasado, el jefe del Estado acudió al recinto ferial de Ifema, en Madrid, para conocer la situación de los enfermos por coronavirus. Durante algo más de una hora, el Rey recorrió parte de las instalaciones sanitarias habilitadas en los dos pabellones del recinto, pero no entró donde se encuentran ingresados los pacientes. Le acompañaron el ministro de Sanidad, Salvador Illa, y la titular de Defensa, Margarita Robles. «Este lugar es fuente de esperanza», dijo.

Por la tarde, como hizo los días anteriores, mantuvo varias reuniones telemáticas. En esta ocasión, con el presidente de la Federación Gallega de Cofradías, José Antonio Pérez Sieira, para conocer el impacto del covid-19 en el sector de la pesca, y con el presidente de Mercadona, Juan Roig.Tanto de esta videoconferencia del jueves como de la que tuvo lugar ayer -con la dirección del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad-, la Casa del Rey facilitó unas imágenes en las que se veía que Letizia participó también en las reuniones. Es la primera vez que puede verse a la Reina después de que anunciara que se recluía en cuarentena por precaución.