turación que los otros hicieron sí o sí, porque no tenían más remedio".

Antes de leer resoluciones de consejos de administración de grandes empresas, Felipe era un profuso lector de Marx y, en su libro, abría la puerta del PSOE a casi todo el espectro marxista: "Desde las posiciones marxistas no leninistas hasta las posiciones socialdemócratas que no hayan renunciado a la alternativa socialista frente a la sociedad capitalista, todo ello cabe en un Partido Socialista tal como cree el PSOE que debe ser un partido". Su animadversión hacia los comunistas se fue agriando con los años. Si en 1996 soltaba que "Aznar y Anguita son la misma mierda", ahora considera que es preferible Rajoy (al que llamó "imbécil" en la campaña del 2008) a Iglesias. El que fue durante muchos años referente de la izquierda española, que gritaba en un mitin en 1979 "corren tiempos de libertad y la derecha se está poniendo nerviosa", advierte del peligro de Podemos: "Quiere liquidar, no reformar, el marco democrático de convivencia, y de paso a los socialistas".

González, que dirige la defensa jurídica del opositor venezolano Leopoldo López, acusa al líder de Podemos en una entrevista en El País de tener "posiciones parecidas a las que han practicado en Venezuela sus aliados".

También ataca ahora a la formación morada por "plantear con disimulo la autodeterminación", olvidando que Felipe fue encumbrado como secretario general del PSOE en 1974 en el Congreso de Suresnes, que aprobó una resolución en defensa del derecho a decidir: "La definitiva solución del problema de las nacionalidades que integran el Estado español parte indefectiblemente del pleno reconocimiento del derecho de autodeterminación de las mismas que comporta la facultad de que cada nacionalidad pueda determinar libremente las relaciones que va a mantener con el resto de los pueblos que integran el Estado español".