Pablo Iglesias no aceptará la propuesta de Pedro Sánchez para que renuncie al referéndum a cambio de formar parte de un Gobierno progresista. En declaraciones a este diario, el líder de Podemos ha explicado que la petición de Sánchez significa que no ha comprendido el mandato de las urnas en Cataluña y en España. El número uno del PSOE pedía a Iglesias que abandonase sus "líneas rojas". Este le responde: "La consulta en Cataluña no es una exigencia de Podemos, es una exigencia histórica".

Pablo Iglesias, que el próximo lunes se reunirá con el presidente en funciones, Mariano Rajoy, al igual que el dirigente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha tendido la mano para dialogar con todos los partidos pero no está dispuesto a renunciar al referéndum, y aún menos tras de la victoria en Cataluña, donde En Comú Podem fue primera fuerza. La convicción del partido morado se une a la circunstancias. La alianza con Ada Colau tiene su propio peso específico.

Además, los podemistas se apoyan en las urnas para reivindicarse, asimismo, como el único partido estatal que "comprende" los anhelos de los catalanes y puede actuar de "pegamento" para un proyecto de futuro.

Sus primeros movimientos han consistido en aprovechar las discrepancias surgidas entre los barones socialistas y la dirección federal del PSOE para cuestionar el liderazgo de Pedro Sánchez al frente del partido. Además, si el líder socialista quiere evitar a toda costa nuevas elecciones generales, los podemistas, por contra, están convencidos de que conseguirían más votos si se repitieran los comicios y negocian con menor tensión.

Aprovechando los mensajes cruzados, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, respondió ayer a las acusaciones de Susana Díaz, que le había afeado que quisiera "arañar votos" con el referéndum. "En lugar de recurrir a esas viejas estrategias, pregúntese por qué su partido ha perdido millones de votos", le contestó ayer la regidora barcelonesa.