El diputado de UPyD y candidato a la Generalitat valenciana, Toni Cantó, pidió la dimisión de Rosa Díez y de toda la dirección de UPyD porque no se siente representado por ella y la acusó de "engañar" a los afiliados al simular una negociación con Ciudadanos que no pretendía llegar a ningún sitio. Cantó defendió la urgencia de llegar a pactos puntuales con Ciudadanos de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales, pero fue rotundo al afirmar que no quiere una fusión con el partido de Albert Rivera.

En una intervención que duró más de los cinco minutos fijados para cada uno de los turnos de palabra que se solicitaron --un total de 62--, acusó a la líder de UPyD de hacer que negociaba con Ciudadanos "de una manera irresponsable" cuando su intención era la de no llegar a ningún pacto, como se materializó en noviembre pasado tras una ruptura abrupta de las conversaciones.

También pidió una votación secreta de la resolución que votó el consejo político para que los miembros se pronuncien sobre si aplazar o no el cambio de rumbo de UPyD hasta después de los comicios de mayo, como proponía la dirección, y consultar también a los afiliados y simpatizantes. Cantó fue muy aplaudido al concluir su discurso ante el cónclave e incluso algunos miembros se pusieron en pie.

Fue bastante crítico con la estrategia de la formación y con la actitud de UPyD en estos últimos tiempos y es por lo que se preguntó si lo que quiere el partido es una política "practicada por dioses o por humanos".

"No pido que en absoluto renunciemos a nuestros principios", señaló Cantó, pero sí exigió un giro radical porque ahora los votantes están percibiendo a UPyD como un partido "rocoso y antipático" que cada vez se ha encerrado más en sí mismo. Una formación --afirmó con dureza-- que no es capaz de llegar a acuerdos "ni siquiera con quienes más se nos parecen", en referencia a Ciudadanos, y por eso se preguntó si UPyD quiere continuar por ese "precipicio" o avanzar para formar parte "activa" en ese nuevo escenario político que se ha abierto en España tras las pasadas europeas.

Insistió en que la nueva dirección a él ya no le representa, primero porque su estrategia ha demostrado que "estaba equivocada" al referirse a los pésimos resultados de las andaluzas, y en segundo lugar porque ha quedado evidente su incapacidad para negociar en el nuevo tablero "de pacto y diálogo que nos llega".