Los 10 tripulantes del Fortuna , el yate que utilizó la Familia Real desde el año 2000 hasta que el Rey renunció a su uso el pasado mayo, cobrarán un total de 1,23 millones de euros por despido improcedente. Tanto la empresa que gestionaba el mantenimiento del yate cedido a Juan Carlos, Unión Naval Valencia, como Patrimonio Nacional, titular de la embarcación, aceptaron los hechos planteados por los empleados demandantes en un juicio celebrado ayer en la Audiencia de Palma, que quedó visto para sentencia.

Las partes dejaron en manos del tribunal provincial la decisión sobre quién se hace cargo de la indemnización que solicitaron los representantes de los despedidos a Unión Naval Valencia y a Patrimonio Nacional y de qué manera se abona. El Fortuna , que costó unos 18 millones de euros, sustituyó a otro yate del mismo nombre que donó a la Familia Real española en 1979 el rey Fahd de Arabia Saudí, y algunos de los trabajadores despedidos habían estado empleados en ambos barcos. La vista duró apenas cinco minutos, dada la aceptación de los hechos por parte de las dos entidades demandadas. Los 10 tripulantes perdieron sus empleos cuando en la pasada primavera Juan Carlos renunció al uso de la embarcación.