La histórica fractura entre el PSC y el PSOE puede desembocar en otro divorcio igual de sonado, el de Carme Chacón y la dirección de los socialistas catalanes, que hasta ahora ha ejercido de fiel protectora. El primer secretario, Pere Navarro, desenterró ayer el hacha de guerra y amagó con apartarla de las próximas listas electorales. Al no poder sancionarla por desobedecer su orden de apoyar el derecho a decidir, el líder ha optado por una estrategia de desgaste que consiste en explotar su conflicto de lealtades: cómo conjugar su militancia en el PSC con sus aspiraciones de liderar el PSOE. Complejos equilibrios que de nuevo se pusieron de manifiesto el martes, cuando la exministra hizo oídos sordos a ambos partidos como mal menor.

Navarro alertó a Chacón de que su feroz oposición a la consulta es incompatible con representar al PSC en unas elecciones. Y ella es, de momento, cabeza de lista por Barcelona, aunque nadie en las filas socialistas se atreve hoy a pronosticar cuál será su futuro político. Navarro ha dejado claro que si Chacón quiere repetir como candidata por Barcelona a las generales, tendrá que asumir la defensa de una consulta legal y acordada.

Dio a entender con ello que tiene intención de incorporar el derecho a decidir en su próximo programa de las legislativas, por muchos sarpullidos que provoque en el PSOE. Ahora, Chacón puede aferrarse al argumento de que la consulta no figuraba en el programa electoral con el que ella se presentó en el 2011. Pero, la diputada redobló su órdago y convirtió la ya indisimulable pugna con Navarro en un combate entre principios y estrategia. "No se me pasaría por la cabeza proponer a los ciudadanos un programa en el que no creo. Los ciudadanos nos están pidiendo claridad y defensa de nuestras convicciones más firmes", zanjó Chacón a este diario.

APOYO DEL ALIADO Antes de que Navarro la pusiese en la picota, la exministra recibió el primer apoyo público de parte de su mayor aliado fuera del PSC, el barón andaluz, José Antonio Griñán. "Si todo el PSC hubiera votado como Chacón, a lo mejor no hubiera habido el problema", dijo en la cadena SER. A pesar de las voces que en el PSOE exigen un castigo ejemplar para el PSC, la dirección de Alfredo Pérez Rubalcaba tendió la mano ayer a Navarro para encauzar la situación "a partir de la semana que viene", lo que significa que ambos se sentarán de nuevo.