La entrevista llegó precedida del choque entre el proyecto de uno y otro y, por tanto, con nulas espectativas de entendimiento. Y se notó en las formas. Las palabras justas en el saludo y poco más. El Rey entró en el Salón de Audiencias de la Zarzuela ayudándose con dos muletas, se dirigió a Artur Mas y se estrecharon la mano. "¿Cómo está?", le preguntó el president , con una sonrisa. "Muy bien", le respondió el Monarca, con semblante serio y sin ánimo de iniciar conversación alguna. Con todo, Mas aprovechó los 45 minutos de la reunión para exponer su plan soberanista con voluntad de diálogo pero con "firmeza" y "sobre la base de nuestros proyectos y convicciones". La Casa Real guardó silencio sobre el encuentro una vez se hubo celebrado.

En efecto, los precedentes eran tensos. Mas ha lanzado su órdago soberanista y el Rey ya respondió en una carta, pocos días después de la masiva manifestación de la Diada , que había que tener cuidado con quienes "alienten disensiones" y "persigan quimeras". Carta que no hizo ninguna gracia al president , tanto es así que hace unos días públicamente que "determinadas opiniones es mejor que la Corona las exprese en privado".

SILENCIO EN ZARZUELA Con estos precedentes, que no invitaban a grandes puntos en común, ayer fue la primera vez en la que, con tranquilidad y en torno a una mesa, el Rey pudo abordar con Mas su envite institucional. La Casa del Rey rechazó informar oficialmente del contenido de la entrevista, porque no lo hace habitualmente en las reuniones que el jefe del Estado mantiene con los presidentes autonómicos después de que son investidos. Solo aseguró previamente que el Monarca iba a actuar de manera coordinada con el Gobierno, y que Juan Carlos y Rajoy, habían tenido ocasión de abordar ese enfoque en los despachos que cada semana mantienen en la Zarzuela.

Mas había anunciado un comunicado, pero a media tarde decidió dar su versión en el Palacio de la Generalitat. El president reclamó al monarca que el Gobierno flexibilice los objetivos de déficit de las autonomías. "No ha sido tanto una reflexión compartida como algo que he puesto sobre la mesa", precisó Mas, dando a entender que el Rey no compartió la denuncia de que el "desequilibrio" en el reparto del déficit entre Estado y autonomías está dejando "sin aire" a las autonomías para mantener el Estado del bienestar.

Pero Mas incidió también en su plan soberanista y lo hizo, según sus propias palabras, intentando "el diálogo, que ha de estar siempre presente", pero con "firmeza ante las convicciones y proyectos". "Irnos a explicar tenemos que hacerlo siempre, después se nos entenderá mejor o peor", añadió, dando a entender que de la reunión no salieron grandes acuerdos.

Por su parte, fuentes del Ejecutivo del PP recordaron que Rajoy siempre ha blandido la Constitución cuando se le ha preguntado sobre los planes soberanistas de Mas y que la Carta Magna señala, en su artículo 56.1, que el Rey "es el jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia". Solo cabía recordar lo que así marca el texto e invitar a Mas a que aborde el asunto con Rajoy, en una entrevista que se celebrará en las próximas semanas.

Mas llegó al Salón de Audiencias unos minutos antes que el Rey y trató de distender el ambiente. Dijo que era su cumpleaños e invitó a los periodistas a que le felicitaran. "¿Es esta reunión un buen regalo de cumpleaños?", le preguntó una redactora. "Esto forma parte del trabajo y la cortesía", respondió el jefe del Ejecutivo. "Y del diálogo", añadió segundos después.