Las cúpulas de los partidos que apuestan por el derecho a decidir se reunirán hoy por separado para fijar sus estrategias cara a la aprobación de una declaración soberanista que simboliza el punto de partida de la transición nacional prometida por Artur Mas y Oriol Junqueras, cuyo propósito es celebrar una consulta en el 2014. Según el barómetro elaborado por el Gabinete de Estudios Sociales y Opinión Pública (GESOP) para el Grupo Zeta, la mayoría de los catalanes (un 60%) están de acuerdo en que el Parlament apruebe un texto de este tipo, aunque son más --ocho de cada diez-- los que defienden que debe contar con el mayor consenso posible, esto es, que CiU y ERC apuren al máximo sus habilidades negociadoras para intentar recabar el apoyo del resto de grupos. Por lo tanto, la mayoría de los catalanes bendicen la casilla de salida y también la siguiente, ya que un 69% quiere que se acabe convocando un referendo, incluso en el probable caso de que el Gobierno central mantenga su rechazo actual (un 62,9%).

Los que menos dudas tienen son los votantes de CiU, ERC y la CUP, que mayoritariamente creen que la consulta debe hacerse sí o sí. En cambio, entre los electores socialistas y los de Iniciativa baja el apoyo de manera significativa cuando se plantea el supuesto de una oposición del Estado a su celebración. Este factor ayudaría a entender la dificultad que tiene la dirección del PSC, y en menor medida la de Iniciativa, para explicar su compleja posición en este debate.

La conclusión es que la mayoría de los votantes socialistas están en sintonía con la cúpula de su partido cuando defiende que sin un acuerdo previo con el Gobierno central es mejor no realizar la consulta. En el caso de los ecosocialistas, siguen siendo más (un 58%) los que creen que debe hacerse, sea con o sin el permiso del Estado.

Como en anteriores barómetros, más de la mitad de los catalanes se declaran partidarios de la independencia. Esa mayoría procede del flanco nacionalista, Esquerra y la CUP, y es un sentimiento más extendido entre los hombres que entre las mujeres. Ahora bien, en cuanto se profundiza un poco empiezan las diferencias. Si se introduce la posibilidad de que Cataluña obtuviese un modelo de financiación como el del concierto vasco, el porcentaje desciende del 57% al 48%. Y si la independencia comportase una salida de la Unión Europea, los partidarios de la independencia no llegarían al 40% frente al 52% que la rechazarían. Los electores de CiU y los de ICV son los que, en este caso, cambian más de opinión.