Una veintena de agentes de los Mossos d'Esquadra y una decena de miembros de la Ertzaintza se desplazarán el viernes a Madrid para seguir de cerca a los hinchas más radicales del Barcelona y del Athletic de Bilbao que asistan a la final de la Copa del Rey. Esta treintena de policías autonómicos pertenecen a las unidades de información que habitualmente se encargan del control y la vigilancia de los seguidores más ultras de cada equipo. Mossos y ertzainas se integrarán en el macrodispositivo de seguridad que ha diseñado el Cuerpo Nacional de Policía y en el que participarán casi un millar de agentes, buena parte pertenecientes a las UIP (Unidades de Intervención Policial), los llamados antidisturbios.

Representantes de los tres cuerpos han celebrado varias reuniones en Madrid para diseñar la seguridad de una final de alto riesgo, aunque un comisario general de la Policía Nacional, responsable del dispositivo, pronosticó ayer a este diario que difícilmente se producirán incidentes. "Son dos aficiones que se conocen, se respetan y viven con pasión el espectáculo del fútbol. Garantizar la seguridad en los partidos siempre se ha hecho bien en España. Habrá poco margen para los disturbios", dijo.

INTERIOR DISCREPA Alrededor de las 40.000 de las 54.000 localidades del Estadio Vicente Calderón han sido repartidas a partes iguales entre las aficiones, que se dividirán entre dos espacios de ocio en el centro de la ciudad. Dos zonas alejadas del recorrido por el que transcurrirá la manifestación de la extrema derecha que, pese a los informes desfavorables del Ministerio del Interior, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) autorizó ayer que se celebre la misma tarde del partido, a las seis.

Esa marcha transcurrirá por Chamberí, a cuatro kilómetros al norte del Vicente Calderón. Los responsables del dispositivo de seguridad se encargarán de que no haya ningún encontronazo entre las aficiones y los manifestantes de la Falange. La concentración ha sido convocada para "defender la unidad de España y contra el aquelarre separatista que se producirá ese día".

Hace dos meses, el diputado de ERC Alfred Bosch preguntó al ministro del Interior, Jorge Fer- nández Díaz, si se habían dado directrices a la policía para incautar banderas independentistas, ya que varios aficionados habían denunciado que en los desplazamientos del Barcelona se las requisaban con el argumento de que incitaban a la violencia y estaban prohibidas.

El ministro todavía no ha respondido. Sin embargo, ayer dio instrucciones de que no se incauten banderas independentistas y que solo se retiren las pancartas "ofensivas" o que atenten contra la ley. Por ejemplo, un cartel con la frase "Cataluña y Euskadi no son España", advirtió ayer un portavoz ministerial, "no se dejará entrar al estadio". Además, los cacheos en los accesos al estadio serán pormenorizados, así que, para agilizar la entrada al estadio, se ha previsto una numerosa presencia de mujeres policías que se encargarán de registrar a las aficionadas.

Según las previsiones de los Mossos d'Esquadra, de los 19.500 aficionados del Barcelona que tienen entrada, solo 4.500 se trasladarán a Madrid en AVE o autocar. El resto lo hará en transporte particular. Además, apenas habrá presencia de culés sin entrada. En cambio, la Ertzaintza calcula un desplazamiento masivo de athléticos, que podría alcanzar los 40.000 aficionados. La mitad de ellos, sin entrada.