Aunque Alfredo Pérez Rubalcaba evitó asegurarlo ante la prensa, el consejo territorial del PSOE, que reúne a los barones autonómicos y que él mismo presidió, se decantó ayer por votar en contra del decreto de reforma financiera, aprobado el viernes por el Gobierno.

El líder socialista dijo que lo estaban estudiando, que es muy complejo, que no lo conocían previamente y que queda tiempo para posicionarse. Oficialmente, se decía que quieren negociar la reforma con el Ejecutivo del PP, aunque no la apoyarán si no se modifica.

Pero, según los líderes territoriales consultados, Rubalcaba mantuvo en la reunión una posición en contra del decreto que se votará la próxima semana en el Congreso. Así se pronunció al inicio de la reunión y reiteró su posición en el almuerzo, coincidiendo con los barones.

"Aquí se ha acordado que apoyemos la nacionalización de Bankia por responsabilidad con los ahorradores, pero votemos en contra de la reforma financiera, porque la gente no va a entender que se dé un montón de dinero público a los bancos mientras se recorta en educación y sanidad", aseguraron a este diario varios de los asistentes. Señalaron, además, que las condiciones del saneamiento --préstamos al 10% de interés-- no se van a cumplir.

GOBIERNO "IMPROVISADO" Del análisis de los cuatro meses de Gobierno de Rajoy, los dirigentes socialistas concluyeron que el PP está gobernando de manera "caótica, con improvisaciones e incongruencias", como se ha demostrado esta semana con el asunto de Bankia.

Esta explicación le sirvió a Rubalcaba para precisar que desde que Rajoy está en la Moncloa, "todo lo que estaba mal el paro y la economía, fundamentalmente ha ido a peor, y lo que estaba bien la educación, la sanidad y la igualdad, según los socialistas lo están destrozando". Así que el líder del PSOE concluyó que España "está más débil" por el empeño del Gobierno de quedarse solo.

Para salir de esa situación, el consejo territorial socialista propuso una hoja de ruta de cinco puntos: diseñar una política de crecimiento que se una a la de los ajustes para crear empleo; mantener la cohesión social, respetando los derechos en sanidad, educación y en el mercado laboral; afrontar una reforma financiera que tenga en cuenta los intereses de los ciudadanos, especialmente de las familias y las pymes; consolidar el Estado autonómico, y respetar las instituciones del Estado, renunciando a su utilización partidista.

En este último punto, Rubalcaba precisó que se refería al Tribunal Constitucional y a RTVE. Los socialistas creen que para llevarla a cabo es necesario un triple acuerdo: político con el resto de los partidos, social con los sindicatos y los empresarios, e institucional con las autonomías y los ayuntamientos. El precedente de RTVE, con el decretazo del PP para que la elección del presidente del ente público no dependa del consenso con el PSOE, no invita al optimismo.