Ni Mariano Rajoy ni su número dos, María Dolores de Cospedal, comunicaron a la mayoría de los afectados que iban a salir de la dirección popular. Ni tampoco a los elegidos para sustituirlos. Todo con tal de que no hubiera filtraciones. Pero tanto silencio provocó que algunos de los dirigentes que ahora están en la cúpula hubieran hecho planes para marcharse antes de la clausura. "Resulta que estoy en el comité ejecutivo, pero me he enterado cuando Rajoy ha leído mi nombre. Yo me iba esta noche, pero nos ha convocado para mañana. No tengo ni hotel ni más ropa", comentaba el sábado uno de esos elegidos. Pero hubo más. Ayer se pudo ver a algunos cargos del PP comunicar a su familia que se habían quedado fuera de la dirección del partido. Y sin previo aviso.