El menoscabo del catalán en Baleares ha encendido la mecha de la protesta en la calle y ha agrietado las filas del PP. El alcalde de Manacor y diputado popular, Antoni Pastor, ya ha anunciado al presidente José Ramón Bauzá que no apoyará su nueva ley de la función pública que, entre otras cosas, reduce de exigencia a mérito el conocimiento del catalán para acceder a la Administración autonómica. Bauzá supera en cinco diputados la mayoría absoluta. En ese pulso, con más ingredientes que el lingüístico, una sanción a Pastor podría abrir nuevos frentes internos.

Otros alcaldes del PP han pactado con la oposición de izquierda y nacionalista enmiendas a la nueva norma, como Bartomeu Cifre en Pollença y Biel Serra en Sa Pobla. En este último pueblo, de tradición agraria, se acogió recientemente al presidente con una sonada pitada, una escena repetida el viernes en Felanitx. El alcalde de Inca, Rafel Torres, que tenía casi cerrado un pacto similar, dijo tras los abucheos que abandona la negociación.

ORDEN DE CERRAR FILAS La tensión crece y, desde Palma, ha llegado la orden de cerrar filas. Los alcaldes y regidores conservadores de los pueblos se ven divididos entre el férreo principio de obediencia al jefe, escorado a posiciones más españolistas, y la exigencia de unas bases que, sin renegar de su condición de españolas, se muestran más sensibles con la protección de "la nostra llengua".

En Palma, el alcalde, Mateu Isern (PP), también fue abroncado por hablar en castellano en la Festa del Estándard, que conmemora la conquista de Jaume I, y se retiró sin acabar el discurso. Decenas de escritores le dieron la espalda por la introducción del castellano en los Premis Ciutat de Palma y se concentraron en la sede de la Obra Cultural Balear (OCB), mientras se celebraba una tensa gala en el Teatro Principal. El ganador de la novela en catalán, el menorquín Josep Maria Quintana, entregó los 20.000 euros del premio a la OCB y a Acció Cultural para paliar los recortes que sufren del Govern .

TELE EN CASTELLANO La tele autonómica, IB3, ha recuperado las películas en castellano de la era Matas y ha rescindido el contrato a los correctores de catalán, que hacen su trabajo altruistamente desde una página web en la que cuelgan las faltas ortográficas de cada día. A los colaboradores de la radio autonómica se les obliga a presentar las facturas en castellano o la "Administración las echará para atrás", según rezaba una nota expuesta en la redacción. A raíz de este episodio, el cantante Tomeu Penya ha hecho una irónica canción instando a facturar en esperanto.

A pesar del consejo de políticos veteranos de que esquive el asunto lingüístico y haga de equilibrista, como siempre ha hecho el PP balear, Bauzá no piensa moverse apelando a su compromiso electoral.