La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, ha insistido en que el Gobierno mantiene su compromiso de reducir el déficit público al 4,4 % del PIB en el 2012, una meta en la que se pondrá el "mayor rigor y esfuerzo", acometiendo reformas adicionales para lograrlo si fuera necesario. La vicepresidenta ha hecho esta declaración de intenciones al inicio de la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en la que ha recalcado que toda la tarea del Gobierno está encaminada a crear empleo y que para ello se necesita cumplir con la reducción del déficit y hacer reformas. Las palabras de la vicepresidenta llegan después de que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, dijera al diario alemán Financial Times Deutschland (FTD) que no podía asegurar que España cumpliera con el objetivo de déficit público en el 2012 ante la amenaza de una nueva recesión y el empeoramiento de las previsiones internacionales.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya ha revisado sus previsiones macroeconómicas, que hará públicas el próximo martes, según las cuales la economía española caerá el 1,7 % en el 2012 y el 0,3 % en el 2013. La vicepresidenta ha dicho que el Gobierno trabajará para que no se cumplan las negativas previsiones del FMI. Al respecto, ha hecho hincapié en que cada viernes el Consejo de Ministros está aprobando o analizando nuevas iniciativas con las que se está avanzando "con voluntad y determinación" en el proceso reformador y en el equilibrio presupuestario. Preguntada por el calendario para reformas como la laboral o la financiera, ha explicado que el Gobierno está trabajando en ello para darles vía libre en el plazo dado por el presidente, Mariano Rajoy, que quiere que estén aprobadas en la primera quincena de febrero.

Fuentes del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas citadas por la agencia Efe han explicado que el Ejecutivo es consciente de que la situación económica es complicada, pero han advertido de que que el objetivo de reducción del déficit público es ineludible y se mantiene en los términos previstos. Precisamente este viernes el Consejo de Ministros analizará el calendario de las reformas estructurales previstas y la futura ley de estabilidad presupuestaria.

En el marco de un círculo pernicioso

En el trasfondo de la incertidumbre sobre el déficit se encuentra la lógica presupuestaria y un alamarmante círculo pernicioso. En las previsiones del anterior Gobierno, el crecimiento previsto para el 2012 era del 2,3%, por lo que los ingresos del Estado vía impuestos se adaptaban a esa previsión. Si el crecimiento cae al 1,7% o menos como predice el FMI, los ingresos esperados por el Estado caerán y el déficit puede no recortarse en la medida necesaria con un recorte de gastos previamente fijado. En los últimos cálculos, el recorte necesario para compensar la situación sería del orden de los 40.000 millones de euros, algo que exigiría al Gobierno español un nuevo ajuste que causaría probablemente un nuevo recorte del crecimiento. La otra vía, la que adelantaba Montoro en Financial Times, es exigir a la UE una tregua en los ajustes y establecer un plan de ayudas especial para revitalizar la economía europea prescindiendo de los temores inflacionistas de Alemania. Algo que ya reclamó Zapatero en sus últimos meses de Gobierno.