Mariano Rajoy se pasó ayer el día trabajando en su despacho, ajeno, aparentemente, a las presiones que está recibiendo para que dé a conocer ya su hoja de ruta económica. No solo los mercados (en forma de agencia de calificación y de servicio de estudios) le instaron a que explique con claridad qué planes de ajuste sopesa; también la cancillera alemana, Angela Merkel, se lo pidió, y por carta. España no puede perder más tiempo, le vinieron a decir.

Según la mandataria conservadora, los españoles entregaron el domingo al líder del PP "un mandato claro" en forma de mayoría absoluta que le permite "decidir e implementar con urgencia las necesarias reformas". En la misma línea, y como la víspera había hecho Standard & Poors, la agencia de calificación Fitch dijo que espera que el presidente electo ponga en marcha cuanto antes un "ambicioso y radical" programa de reformas.

También el prestigioso Financial Times apuntó cuáles deberían ser sus dos primeras acciones: nombrar cuanto antes un "equipo creíble" y dar detalles sobre cómo va a reducir el déficit y la deuda, una información, esta última, que Rajoy se cuidó de no facilitar durante la campaña. "Tiene que haber más claridad", le recriminó el servicio de estudios del banco británico HSBC.

QUIEN MARCA LOS TIEMPOS Pero mientras estas críticas internacionales se sumaban a las voces de economistas y partidos españoles, y la primera subasta del Tesoro tras el 20N se cerraba con los precios más altos en 14 años, el presidente electo seguía en su despacho. "Los tiempos se los marca él", comentaba uno de sus asesores, como si la crisis no hubiera demostrado ya su voracidad con los políticos.

Fuentes del partido aseguraron que Rajoy tiene previsto explicar sus planes económicos a Merkel y al presidente francés, Nicolas Sarkozy, en la cumbre que el Partido Popular Europeo celebrará el 7 y el 8 de diciembre en Marsella. Allí, en un plenario ante una veintena de líderes conservadores de todo el continente, es cuando, si no cambia de idea, aclarará sus prioridades y detallará cómo va a reducir el déficit al 4,4% exigido para el 2012.

El líder popular sabe en qué territorio se mueve y qué margen tiene. No solo por su interlocución con los gabinetes de Sarkozy y Merkel, sino porque, desde hace más de medio año, mantiene una relación fluida con Jo- sé Luis Rodríguez Zapatero que él mismo ha destacado. Esos contactos y la voluntad de ambos de cumplir con los compromisos adquiridos en Bruselas hizo que en agosto ambos acordaran reformar la Constitución para incluir un techo de gasto. El pacto, uno de los pocos de la legislatura, llegó después de que el presidente del Gobierno recibiera la famosa carta del Banco Central Europeo que pedía "garantías" de que España seguiría con las reformas estructurales para mejorar la competitividad. Zapatero mostró la misiva a Rajoy, así que sabe qué se espera de él.

Si el presidente electo puede esperar dos semanas para dar pistas, es algo que él mismo irá viendo, dijo anoche uno de sus colaboradores. Los recortes en las grandes partidas del gasto que Rajoy ya ha anunciado que hará, añade la fuente, no se podrán decidir hasta que el actual Gobierno haya traspasado toda la información al equipo del PP.

TOMA DE CONTACTO De hecho, esta mañana se celebrará en la Moncloa la primera de esas reuniones. El ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, y la portavoz de los populares en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, tendrán una primera toma de contacto. Según fuentes del PP, Sáenz de Santamaría acudirá con dos colaboradores. El deseo es que, tras todos los pasos establecidos por ley, el Gobierno esté en marcha en Navidad.

Tanto la Moncloa como el gabinete de Rajoy también están pendientes de la reunión del Consejo Europeo del día 9 en Bruselas, la última de Zapatero. Los asesores del jefe del Ejecutivo saliente han empezado a preparar la cita, aunque no tienen previsto reunirse con un equipo del PP. Será Zapatero quien, como ha hecho últimamente, informe a Rajoy sobre las posiciones que va a defender.