¿Qué credibilidad tiene una banda terrorista que lleva más de medio siglo matando? Para algunos, depende. Cuando ETA proclama en tres comunicados, desde septiembre pasado, que su tregua es "permanente" y "verificable", hay quien, como el PP, no da credibilidad a las palabras de unos asesinos y exigen que su brazo político, la izquierda aberzale, permanezca en el limbo de la ilegalidad electoral. En cambio, cuando esa misma ETA redacta en las actas cómo fueron sus encuentros con representantes del Gobierno tras el atentado de la T-4 en Barajas, entonces los etarras sí tienen credibilidad.

El 20 de mayo del 2008, la Guardia Civil participó en Francia en la detención de Francisco Javier López Peña, alias Thierry, entonces número uno de la banda, y al que se le incautaron las actas de la hasta ahora última negociación del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con ETA. En base al análisis de aquellas anotaciones, el instituto armado realizó un informe, que el pasado lunes difundió el diario El País en su web. De ser ciertos, los documentos evidenciarían que hubo mucha tensión en aquellas reuniones y que el Ejecutivo trató de confiar de nuevo en la banda tras los dos muertos de Barajas.

Contraprestaciones

La lectura de los 15 folios del informe de la Guardia Civil puede poner los pelos de punta al que nunca hubiera imaginado que, en una mesa de negociación, un representante del Gobierno puede llegar a comprometerse con un terrorista a cesiones y contraprestaciones. Pero en el fondo, poco o casi nada se diferencian estas actas de las que otro etarra, Belén González Peñalva, alias Carmen , redactó tras la cita que ETA mantuvo con representantes del Gabinete de José María Aznar, el 19 de mayo de 1999. Los términos son parecidos. Porque tanto una como la otra fueron negociaciones con los mismos interlocutores y con los mismos objetivos: buscar una salida política a demasiados años de violencia. Una situación impensable ahora con una banda "en quiebra técnica y derrotada política y policialmente", como recordaba anoche un responsable de Interior.

"No puede ser que en la recta final de un proceso tan duro y tan triste, cuando estamos en el último esfuerzo para acabar con ETA, la banda consiga desvirtuar el debate y que en lugar de debatir sobre su derrota, se discuta sobre unas actas de hace cinco años que solo dividen a los demócratas", lamentaron estos interlocutores.

Las anotaciones que Thierry llevaba encima se refieren a encuentros con representantes del Gobierno durante casi dos años, desde julio del 2005 --para preparar las condiciones del diálogo y el comunicado de ETA de alto el fuego-- hasta mayo del 2007, meses después del atentado de la T-4. A pesar de la bomba, el Gobierno quiso seguir negociando.

Las actas prueban cesiones del Gobierno a ETA, como por ejemplo que, según Thierry, se comprometió a que cesarían las detenciones, incluso en Francia, con una salvedad: los arrestos practicados por la Guardia Civil, de la que el jefe de ETA escribió: "Dicen que ha sido muy difícil, porque la Guardia Civil solo obedece al duque de Ahumada el fundador del cuerpo, y esas órdenes no se pueden dar por escrito". El Gabinete de Zapatero también se comprometió a liberar a terroristas enfermos, a agrupar en una misma prisión a todas las etarras con hijos e incluso a impulsar reformas que favorecieran a los reclusos de la banda.

Poco se cumplió

De lo prometido supuestamente por el Gobierno, poco se cumplió. Tras el atentado, las detenciones se incrementaron y se mantuvo la doctrina Parot , pese a la exigencia de la banda de derogarla porque perjudicaba a sus presos.

Las actas evidencian la tensión de los últimos encuentros, especialmente cuando Thierry cuenta que un representante del Gobierno pasó a Francia para advertir de que, si fracasaba el diálogo, pasarían "muchos años" antes de que la situación de negociación pudiera repetirse. Y así ha sido, aunque con una clara diferencia: que ahora ETA está KO y sin opción alguna de exigir nada.

¿Y qué prometió el Gobierno de Aznar a la ETA con la que negoció en 1999? Pues, por ejemplo, y según el acta del encuentro, Javier Zarzalejos aseguró que había que mantener una vía "a salvo de contaminaciones policiales". A lo que el dirigente de ETA Mikel Antza asintió. "Dicen que la prensa no la pueden controlar, ¿y el Cesid?", preguntó el etarra. Los representantes del Gobierno, siempre según ETA, respondieron: "Eso, más", en referencia al Cesid. Y añadieron: "Tomamos nota, recibido mensaje". ¿Controló el Gobierno de Aznar al Cesid? Seguramente no.