ETA reapareció ayer por sorpresa. Cuando nadie lo esperaba, la banda terrorista publicó en Gara un nuevo comunicado en el que aporta muy poco del último, del 10 de enero, en el que declaró una tregua "permanente, de carácter general e internacionalmente verificable". Esta vez, los terroristas se muestran dispuestos a "aceptar un mecanismo de verificación informal" de su alto el fuego y consideran que "puede constituirse una comisión internacional de verificación".

El máximo responsable de la lucha antiterrorista, el vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba, no quiso perder un minuto valorando el comunicado, pero su equipo del Ministerio del Interior interpretó que se trata de un burda "pataleta" de ETA para generar victimismo y acudir a los organismos internacionales "con el cuento de que el Gobierno no les hace caso".

INESPERADO El comunicado sorprendió a los responsables de la lucha antiterrorista, que no lo esperaban, y pronosticaban que ETA permanecería callada hasta después de las elecciones del 22 de mayo. Y a la izquierda aberzale las palabras de la banda le pillaron a contrapié solo cuatro días después de que el Tribunal Supremo declarara que Sortu no puede presentarse a las elecciones porque es un instrumento a las órdenes de la banda.

Lo que menos sorprendió es que ETA volviera a ningunear a la izquierda aberzale evitando en su comunicado cualquier referencia a su proceso de regreso a las instituciones tras el rechazo a la violencia de la banda. Así, lejos de echar una mano, ETA complica nuevamente el escenario de los radicales en su plan B para concurrir a las elecciones locales y forales.

La banda no pierde la oportunidad de arremeter contra los gobiernos español y francés por haber rechazado una "verificación oficial" de la tregua que, según ETA, dejaría "acreditado que la única violencia que existe hoy en Euskal Herria es la que generan los propios estados". Ninguna fuente consultadas dijo entender qué quiere decir ETA cuando habla de verificación "informal". En cualquier caso, los mismos interlocutores recordaron que el Ejecutivo ha rechazado en reiteradas ocasiones la internacionalización del proceso. "En un Estado de Derecho, quien verifica son las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado", dice siempre Rubalcaba.

Las reacciones al comunicado mantuvieron el tono esperado. La oposición exigió a ETA menos "palabrería" y que se pronuncie para dejar las armas. Frente al silencio de Rubalcaba, solo el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, se salió unos milímetros del guión y valoró que ETA "ratifique" que no tiene voluntad de atentar. Un vaso de agua fresca para una ETA sedienta de gestos oficiales.

La izquierda aberzale valoró el comunicado con una arriesgada interpretación. El portavoz de Alternatiba, Oskar Matute, valoró que ETA no dé "pasos atrás" y consideró que "viene a decir" que la ausencia de violencia puede ser "definitiva". Tasio Erkizia aseguró que ETA "ha demostrado tener madurez política".