José Luis Rodríguez Zapatero ha puesto a todos los diplomáticos de la Moncloa y del Ministerio de Exteriores a trabajar en la que se podría llamar operación Washington . El presidente del Gobierno ha convertido su voluntad de asistir a la cumbre que refundará el capitalismo en su principal objetivo estos días, desoyendo que el anfitrión, George Bush, decidiera el miércoles invitar solo a los países del G-20 (potencias económicas y emergentes). "Nuestra insistencia no es caprichosa", dicen sus asesores de la Moncloa, que insisten en que España es la octava potencia del mundo y el tercer país inversor, por detrás de EEUU y Francia. Aseguran que tienen motivos para ser optimistas, aunque no quieren concretarlos.

En esta misión diplomática --la de más envergadura en la que se ha involucrado Zapatero en los últimos años después de su poco exitosa Alianza de Civilizaciones--, sus asesores han llegado hasta las puertas del demócrata Barack Obama y el republicano John McCain. La cumbre se celebrará el 15 de noviembre en la capital estadounidense (después de una preparatoria de los Veintisiete líderes europeos el 7), de manera que uno de los dos ya será presidente electo de EEUU. El Ejecutivo español confía en que cualquiera de los dos sea proclive a la participación de Zapatero, en referencia a la mala relación con Bush.

EN TODAS DIRECCIONES. El Gobierno, no obstante, confía en lograr una respuesta positiva "mucho antes del 4 de noviembre", día de las elecciones en EEUU. "Por eso las gestiones se están haciendo en todas las direcciones y a todos los niveles", dijo una portavoz del Ejecutivo.

Esa misma persona, que pidió el anonimato, explicó que la Embajada de España en Washington, con Jorge Dezcallar al frente, está desarrollando un papel preponderante en las "gestiones diplomáticas". La legación se mantiene en contacto con el Departamento del Tesoro estadounidense que, junto a la presidencia de turno de la UE (Francia), son los organizadores de la cita.

Fuentes diplomáticas españolas en EEUU lamentan la publicidad que el Ejecutivo está dando a la campaña para lograr que Zapatero acuda a la cumbre, ya que el posible fracaso se multiplicará por mil. Pero el presidente decidió propagarla en persona el martes, cuando improvisó una rueda de prensa para quejarse de la ausencia de España.

CUMBRE IBEROAMERICANA. También ese mismo día rectificó y anunció que hoy estaría en Pekín, que hasta mañana acoge la cumbre Unión Europea-Asia. El jefe del Ejecutivo no tenía pensado ir --y había delegado en la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega--, pero cambió de opinión para poder conversar él mismo con los más de 40 líderes europeos y asiáticos que se dan cita. Así tendrá oportunidad de recabar apoyos, además de poder ofrecer su diagnóstico de la crisis, exponer las medidas que, a su juicio, es necesario tomar y dar a conocer los fundamentos del "sólido" sistema financiero español.

Otro tanto hará la semana próxima en El Salvador, donde se celebrará la cumbre iberoamericana. El presidente español se reunirá con los dirigentes de los estados latinoamericanos que sí están invitados a la reunión de Washington en calidad de países emergentes. Es el caso de Argentina, Brasil y México. Con los dirigentes de los dos últimos, Luiz Inácio Lula da Silva y Felipe Calderón, Zapatero se reunirá el jueves, acompañado por el rey Juan Carlos. Ni fuentes de la Moncloa ni de la Zarzuela quisieron confirmar si el presidente del Gobierno español ha pedido ayuda al Monarca en esta campaña, dada la buena relación que el Rey tiene con Bush.