Mariano Rajoy se mojó ayer en Murcia. Además del baño de multitudes que siempre supone para él visitar la comunidad que más porcentaje de votos brinda al PP, el líder del partido prometió que si algún día llega a la Moncloa rehabilitará el derogado Plan Hidrológico Nacional (PHN) de Aznar. "Mi posición es la de siempre y yo siempre cumplo mi palabra, no soy José Luis Rodríguez Zapatero. El agua es de todos los españoles y el día que yo gobierne habrá PHN y agua allá donde se necesite, en Murcia o en Cataluña", afirmó el líder popular.

En una semana marcada por la ruptura de la disciplina de voto de dos diputados del PP, que se opusieron a la toma en consideración en el Congreso del nuevo estatuto de Castilla-La Mancha que contempla la posibilidad de cerrar el grifo del trasvase Tajo-Segura, la militancia local esperaba una apuesta firme de Rajoy y no paró de reclamarle atención para ello. Quizá la gente esperaba algo más, un mensaje tan encendido como el que acababa de lanzar el reelegido presidente del PP murciano, Ramón Luis Valcárcel: "Es curioso, amigos, dicen que ya no sobra agua en el Tajo, aunque si la pagas te la venden".

En el grueso de su discurso, Rajoy prefirió zambullirse en las aguas turbulentas de la crisis, donde él nada más a gusto. El oleaje perfecto para atacar a Zapatero. "Hace 10 días va y dice en Nueva York que el sistema financiero español es el mejor del mundo, y nada más regresar anuncia un paquete de medidas de 150.000 millones de euros de todos los españoles para salvar a los bancos. ¿En qué quedamos? Estoy de acuerdo en apoyar al sistema financiero, pero no puedo compartir que se olviden de las pequeñas y medianas empresas y de las familias".