Xabier Arzalluz planteó ayer abiertamente la posibilidad de que el lendakari, Juan José Ibarretxe, adelante las elecciones autonómicas vascas para convertirlas en un plebiscito sobre la propuesta de nuevo Estatuto aprobada el sábado por el Gobierno vasco.

Este sería el camino, dijo el presidente del PNV, en caso de que el proyecto no fuera aprobado por el Parlamento vasco. No obstante, tanto él como Joseba Egibar, portavoz del PNV y aspirante a relevar a Arzalluz como presidente del partido, consideraron factible que Sozialista Abertzaleak (SA, antes Batasuna) acabe apoyando el plan Ibarretxe en la Cámara vasca, con lo que éste podría ser remitido al Congreso.

GUIÑOS A LOS ABERZALES

El presidente y el portavoz peneuvistas prodigaron guiños a Sozialista Abertzaleak y admitieron que el grupo ilegalizado por el Tribunal Supremo puede jugar un papel decisivo en este proceso. En sendas entrevistas en la televisión y la radio públicas de Euskadi, Arzalluz y Egibar defendieron que el frontal rechazo del Partido Popular y el PSOE a la propuesta del lendakari no tiene por qué determinar su fracaso. "Todo depende de lo que haga (Batasuna)", sentenció Arzalluz.

Egibar aseguró que populares y socialistas no podrán "imponer una convivencia unilateral y tendrán que darle salida". Y se refirió al caso de Quebec, para señalar que aunque la Constitución canadiense no recoge el derecho de secesión, el Tribunal Supremo ha dado "legitimidad" a la voluntad popular.

Arzalluz aseguró que Euskadi vive un "estado de excepción judicial" y descalificó la iniciativa de la Diputación de Alava, que esta misma semana presentará en el Tribunal Superior de Justicia Vasco un recurso contra la propuesta del Gobierno vasco. El presidente del PNV dijo que Aznar "usa pitufos" (en alusión al diputado general alavés, Ramón Rabanera, del PP) porque él "no se atreve" a llevar el caso al Tribunal Constitucional.