Si vuestros niños y niñas se despiertan de un sueño atemorizados con gritos, sudando y confundidos, puede que tengan terrores nocturnos. Estos son episodios muy frecuentes en la infancia y se dan en la fase más profunda del sueño de los niños.

Durante los terrores nocturnos los niños se despiertan sobresaltados de un sueño profundo en la fase no REM con confusión, inquietud y angustia. Suele también ir acompañado de una alteración de su ritmo cardíaco, ya que su corazón ante el susto se acelera, dando lugar a taquicardias.

¿A qué edad se tienen terrores nocturnos?

Según la Asociación Española de Enfermos del Sueño (ASENARCO), los terrores nocturnos son muy frecuentes en la infancia de los niños y niñas. Comienzan hacia los 3 años y se dan con más intensidad a los 11 años. Son más comunes en niños que en niñas y no suelen permanecer durante la vida adulta. Un 40% de los personas ha sufrido en su infancia algún episodio de este tipo.

Estos datos se ratifican con investigaciones como esta, en la que de 203 niños estudiados con edades comprendidas entre los 2 y los 11 años, un 37,4% (76/203) presentaban trastornos del sueño. De estos trastornos, en un 26,6% se dieron parasomnias (alteraciones en lasconductas durante la fase REM), en las que predominaban las pesadillas y los terrores nocturnos.

¿Qué diferencia hay con las pesadillas?

Los terrores nocturnos se dan en la fase de sueño profundo, en la fase no REM, y al despertarse al día siguiente no se recuerda nada. Al contrario que las pesadillas que suceden durante la fase REM y al despertar hay recuerdos de ese sueño.

Causas por las que se sufren terrores nocturnos

ASENARCO señala algunas de las causas por las que los niños tienen terrores nocturnos:

No tener una rutina de sueño

No tener unos horarios fijos de sueño crea incertidumbre en los niños, porque tienen libertad para hacer lo que quieran. Esto puede repercutir en los hábitos de su día a día: despertarse, desayunar, vestirse, ir al cole... Por otra parte, no tener unos horarios fijos o no dormir lo suficiente puede repercutir en que la fase del sueño más profunda del sueño, lo sea aún más y se den más terrores nocturnos.

Antecedentes en la familia

Según ASENARCO, el 80% de los niños que tiene familiares que padecieron terrores nocturnos también los sufren.

La fiebre y ciertos medicamentos

Tener fiebre y consumir ciertos medicamentos aumentan la fase profunda del sueño, por lo que hay mayor probabilidad de sufrir estos trastornos del sueño.

Hay muchas otras causas que pueden provocar estos terrores nocturnos, como señala esta otra investigación:

  • Causas congénitas: como autismo, anomalías neurológicas, epilepsia...
  • Causas circunstanciales: como estrés, ansiedad, miedo, abusos, fiebre...
  • Entorno: comportamientos familiares, vínculos socio-afectivos...

¿Cómo podemos ayudar a los niños con los terrores nocturnos?

Estas son algunas claves para ayudar a nuestros hijos con los terrores nocturnos

  • Fijar unas horas fijas para ir a dormir. Debemos acostumbrar a los niños a ir a unas horas fijas.
  • No usar las pantallas antes de ir a dormir. De esta forma, su cerebro no estará sobreestimulado antes de ir a dormir y podrá conciliar mejor el sueño.
  • Reducir el estrés: Puede que los niños estén pasando por situaciones estresantes en el colegio o en casa. Debemos entender sus emociones e intentar calmarlas para que el niño y niña se pueda sentir más a gusto y tranquilo y así evitar los terrores nocturnos.