En la actualidad, hay una tendencia a calzar a los niños precozmente. Existen calzados denominados calzado para preandantes y calzado para gateo, pero ¿es necesario que un bebé que aún no anda vaya calzado?

"No solo no es necesario, es que además es contraproducente para un correcto desarrollo", afirma Isabel Gentil García, profesora de la Escuela Universitaria de Enfermería, Podología y Fisioterapeuta de la Universidad Complutense de Madrid.

¿Por qué no debemos calzar a un bebé que aún no anda?

Además de no ser necesario, Isabel Gentil Gracía, en la guía 'Podología preventiva: niños descalzos igual a niños más inteligentes", nos ofrece diferentes argumentos basados en la evidencia científica de por qué calzarles podría ser perjudicial. Los repasamos.

1.Los bebés utilizan los pies para conseguir información del mundo que les rodea

Los pies del recién nacido tiene una sensibilidad táctil exteroceptiva mucho más fina que la de la mano, y se mantiene así hasta los 8 o 9 meses. Por ello, en los primeros meses los bebés utilizan los pies para informarse del mundo exterior, tocan con ellos todo lo que tienen a su alcance, los manipulan con sus manos y se los llevan a la boca, donde las terminaciones nerviosas sensitivas son mayores.

"Antes de que el niño comience a andar ha necesitado la información que recibe de la planta del pie para lograr coordinar movimientos y mantenerse en equilibrio"

Isabel Gentil García

2.Los zapatos podrían interferir en su desarrollo cognoscitivo.

Según la Teoría de Piaget, el primer desarrollo de la inteligencia es la inteligencia senso-motora. Por ello, la interacción del bebé con su propio cuerpo y, en concreto con sus pies, es fundamental para el desarrollo cognoscitivo.

3.El calzado impide al niño explorarse y, por tanto, auto conocerse

El bebé empieza a mostrar interés por su propio cuerpo a partir del tercer mes. Este interés hace que se mire las manos, se toque los pies...

El calzado denominado preandante o el calzado para el gateo, no tiene justificación para su uso, impide recibir sensaciones, además añade un peso excesivo a los pies impidiendo hacer lo que necesitan: moverse Freepik

Poco a poco, todas estas experiencias sensoriales, táctiles, visuales, cinestésicas, van construyendo la imagen de sí mismo, es decir, su identidad. Además, el recién nacido tiene dificultad para diferenciar su cuerpo de su entorno, de ahí la necesidad de llevarse todo a la boca (incluidos sus pies) para establecer los límites de su cuerpo y diferenciar su yo del entorno. Los zapatos suponen una barrera al niño para satisfacer esa necesidad de auto exploración.

4.No ir calzado favorece la propiocepción

La propiocepción es el sentido que desarrollamos los seres humanos y que permite a nuestro cerebro saber la posición exacta de todas las partes de nuestro cuerpo en cada momento. El niño necesita el estímulo táctil, de presiones, de irregularidades del terreno para desarrollar la propiocepción, mejorar la posición de articulaciones y reforzar la musculatura.

"El movimiento de autodefensa que utilizan los niños de descalzarse en cuanto pueden tiene mayor significado que el que aparentemente interpretábamos"

Isabel Gentil García

Pero si va descalzo, ¿mi hijo no se constipa?

A pesar de que muchas madres y padres sabemos que es bueno que nuestros hijos vayan descalzos, por miedo a que se constipen, les ponemos los zapatos. Pero, ¿qué hay de cierto en esto de que el frío se coge por los pies?

Nuestra pediatra de cabecera, Lucía Galán (Lucía, mi pediatra) lo explica así:

"Que no, que los virus no entran por los pies, que los catarros no se cogen del suelo. Que nuestros hijos se resfrían al estar en contacto con otros niños que a su vez están resfriados. Que las infecciones respiratorias, catarros, gripes y resfriados comunes se transmiten de persona a persona a través de las gotitas de saliva que emitimos al hablar o a través de nuestras manos".

"Los niños no se resfrían por ir descalzos. Los virus no entran por los pies"

Lucía, mi pediatra

Por tanto, podemos dejar que vayan descalzos por casa sin ningún problema, incluso en invierno. Se resfriarán cuando les toque, pero no por ir descalzos.

En cualquier caso, si aún queda alguna duda, siempre podemos ponerles unos calcetines antideslizantes.

¿Sabías que...

....Cada uno de los pies de nuestros hijos (y los nuestros) tiene 26 huesos, 33 articulaciones y más de 100 tendones, músculos y ligamentos.

Nuestros pies son una auténtica obra de “ingeniería evolutiva” diseñada para caminar por los terrenos más insospechados.