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Sesiones formativas sobre ITS

Córdoba acerca la ciencia biomédica a la educación sexual adolescente

El programa del Ayuntamiento e Imibic cierra su segundo curso con buena acogida en institutos y refuerza su continuidad como herramienta educativa

La doctora Diana Corona, investigadora del Imibic.

La doctora Diana Corona, investigadora del Imibic. / Córdoba

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Córdoba

Hablar de salud sexual con adolescentes consiste en entender cómo piensan, qué saben y, sobre todo, qué no saben. Ésa es una de las claves que ha reforzado este curso el programa desarrollado por el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic) junto al Ayuntamiento de Córdoba, una iniciativa que ha acercado la investigación científica al aula con un enfoque práctico y participativo.

La novedad más relevante ha sido la manera de abordar el contenido. La doctora Diana Corona, investigadora de Virología Clínica y Zoonosis del Imibic y especialista en Enfermedades Infecciosas del hospital Reina Sofía, ha incorporado en las sesiones un componente analítico que permite conectar directamente con la realidad del alumnado. «Para nosotros es clave tener datos de cómo se comportan los adolescentes de nuestro medio», señala, en referencia a una dinámica que combina encuestas anónimas con resultados compartidos al final de la sesión. Este enfoque convierte al alumnado en parte activa del proceso y permite trasladar al aula uno de los pilares del trabajo científico: la interpretación de datos. A partir de esa base, las sesiones abordan cuestiones clave como las infecciones de transmisión sexual (ITS), el consentimiento, las relaciones igualitarias o los riesgos asociados a la desinformación.

Según informes recientes, las ITS registran un incremento sostenido en España, con una incidencia significativa en menores de 19 años. En ese contexto, la intervención educativa cobra un valor añadido: informa y busca anticiparse a conductas de riesgo.

Corona aclara que el objetivo no es transmitir una visión negativa de la sexualidad, sino ofrecer herramientas para vivirla de forma saludable. «Se trata de dar información basada en lo que sabemos y de cómo protegernos», expone esta especialista. El uso del método barrera, la profilaxis frente al VIH o la detección precoz forman parte del contenido práctico. La experiencia va más allá de la sesión puntual. La investigadora indica que algunos estudiantes dan después el paso de consultar en servicios sanitarios, lo que confirma la utilidad del programa como puente entre educación y salud pública. «Alguna derivación recibimos tras las charlas», remarca, subrayando que el conocimiento puede transformarse en acción.

Desde una perspectiva educativa, el formato también permite abrir espacios de diálogo poco habituales en el aula. Las preguntas del alumnado van desde anticoncepción hasta diversidad afectivo-sexual, lo que evidencia la necesidad de generar entornos seguros para tratar estos temas.

Iniciativa consolidada

La iniciativa, por segundo año seguido, ha ampliado su alcance con más participación de centros y sesiones. Ese crecimiento refuerza la percepción de que este tipo de actividades no deben ser puntuales. «Quizá necesitamos más ocasiones como éstas», comenta Corona sobre su continuidad.

En un escenario donde la información sobre sexualidad circula de forma desigual y, a veces, sin rigor, el papel de la educación respaldada por la investigación científica se consolida como valioso recurso: para prevenir enfermedades y para construir una cultura de salud y responsabilidad en las relaciones desde edades tempranas.

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