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Novena edición de las jornadas

Más de 1.000 personas se sumergen en la inclusión en Maristas Córdoba

El colegio Cervantes articula una semana de experiencias reales con asociaciones y colectivos que convierten la diversidad en recurso educativo para el crecimiento personal de todo el alumnado

Los alumnos se acercaron a las diferentes capacidades a través de las actividades.

Los alumnos se acercaron a las diferentes capacidades a través de las actividades. / CÓRDOBA

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VÍCTOR RH

Córdoba

La inclusión se aprende viviéndola. Y en el Colegio Cervantes Maristas de Córdoba esa máxima se convierte cada año en un proyecto educativo real, compartido y transformador. Más de 1.000 personas de toda su comunidad educativa (alumnado, profesorado y familias) han participado en las novenas Jornadas de Inclusión, una iniciativa pedagógica consolidada que convierte durante varios días el centro en un espacio de encuentro, conocimiento y empatía.

Impulsadas por el equipo de orientación, las jornadas han reunido en torno a una quincena de asociaciones, entidades y colectivos sociales en un intercambio constante: unos acuden al centro y, a su vez, los estudiantes salen para conocer otras realidades. Todo ello con un objetivo claro: conocer y comprender la diversidad y no solo aceptarla, sino incorporarla como un valor que enriquece.

Una de las actividades en la jornada de inclusión.

Una de las actividades en la jornada de inclusión. / CÓRDOBA

El programa se ha desplegado en todas las etapas educativas con propuestas adaptadas a cada nivel. Desde Infantil, donde el alumnado ha participado en circuitos sensoriales y visuales —con recorridos de texturas, estímulos táctiles y experiencias para desarrollar la percepción—, hasta Primaria y Secundaria, con charlas, visitas y dinámicas de reflexión. En estos espacios, la diversidad se ha convertido en experiencia directa y en aprendizaje significativo.

Entre las actividades más destacadas se encuentra la jornada con Down Córdoba, en la que el alumnado ha practicado floorball, disciplina deportiva adaptada que se juega en equipo con sticks y pelota ligera, favoreciendo la participación colectiva, la coordinación y la inclusión desde el juego. También ha tenido un papel relevante la Federación Andaluza de Deporte Adaptado y el Club Fidias, con sesiones que acercan al alumnado a otras formas de competición.

Actividades

El deporte ha sido, de hecho, uno de los grandes vehículos educativos de estas jornadas. El deportista paralímpico Miguel Ángel Martínez Tajuelo ha contribuido a dinamizar una jornada deportiva variada con práctica de voleibol, tiro con arco, bádminton o baloncesto, mostrando ejemplos palpables de superación e inclusión.

Las jornadas han incluido además la participación de entidades como la ONCE, Acpacys, Prode, el CEE Santo Ángel, TDAH Córdoba, Asocide o la Fundación Córdoba CF, así como propuestas con Futuro Singular o encuentros sobre altas capacidades.

Para Javier Lucena, integrante del equipo de orientación, se trata de una actividad «muy enriquecedora», en la que todos «disfrutan, conocen otras realidades y desarrollan una visión más abierta, empática y consciente». Una percepción compartida por las asociaciones, que definen el intercambio como «un favor mutuo», al permitir cambiar entornos habituales y generar vínculos humanos y pedagógicos.

Las jornadas enlazan directamente con el proyecto Alma 10 del colegio, orientado a la formación integral del alumnado marista desde dimensiones personales, sociales y solidarias. En ese marco, la inclusión no es un contenido puntual, sino una herramienta educativa clave.

Más allá de una semana concreta, la experiencia deja una idea clara: la diversidad no es un reto, sino una oportunidad. Y cuando se convierte en aprendizaje compartido, transforma la forma de mirar, convivir y crecer dentro y fuera del aula.

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