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Reportaje

El CEIP López Diéguez de Córdoba revoluciona la enseñanza con su patio histórico abierto a la comunidad

El Programa Municipal de Patios Escolares de Córdoba involucra a más de 6.900 estudiantes y 562 docentes para integrar la tradición en el aprendizaje.

El colegio López Diéguez muestra su patio estos días y acoge muchas actividades.  | CÓRDOBA

El colegio López Diéguez muestra su patio estos días y acoge muchas actividades. | CÓRDOBA

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R. HITA

Córdoba

Los patios escolares han dejado de ser solo espacios de recreo para convertirse en aulas abiertas donde se aprende historia, convivencia, sostenibilidad y cultura popular. En Córdoba, el Programa Municipal de Patios Escolares ha consolidado esta mirada pedagógica, integrándose plenamente en la celebración de la Fiesta de los Patios como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y reforzando el vínculo entre escuela, ciudad y tradición.

La dimensión del programa da cuenta de su alcance educativo. Este año participan 106 centros, con la implicación de 562 docentes y más de 6.900 estudiantes, según dio a conocer la semana pasada el Ayuntamiento de Córdoba, cifras que reflejan un crecimiento sostenido respecto a ediciones anteriores. El objetivo es que el alumnado no sea un mero espectador, sino protagonista activo de una tradición que se vive, se cuida y se comprende desde edades tempranas.

Dentro de este marco general, el CEIP López Diéguez de Córdoba capital se erige como uno de los ejemplos más completos y singulares del concurso. No solo por la amplitud y variedad de su programación, sino también por su valor simbólico: alberga el patio del colegio público más antiguo de la ciudad. Un espacio que durante mayo se abre al vecindario y a visitantes como un lugar de encuentro entre educación, patrimonio y vida comunitaria.

Recreación de un patio en el colegio Vistalegre de Córdoba.  | CÓRDOBA

Recreación de un patio en el colegio Vistalegre de Córdoba. | CÓRDOBA

«El patio es como nuestra semana cultural… que al final se convierte en dos», resume Manu Ríos, integrante de la AFA del centro. Detrás de esa afirmación hay un trabajo coral que implica a alrededor de medio centenar de personas entre familias, profesorado y alumnado. «Muchas actividades se programan sin saber qué acogida tendrán, pero se llenan porque a la gente le apetece participar».

El patio del López Diéguez puede visitarse entre semana por la tarde (18.00 a 21.00 horas); y los fines de semana incluye también mañanas (11.00 a 14.00 horas), convirtiéndose en un espacio vivo. El recorrido está diseñado desde una perspectiva inclusiva, con audiodescripciones en idiomas, pictogramas, tecnología ‘NaviLens’ y adaptación para personas con movilidad reducida o diversidad funcional.

Novedades y experiencias compartidas

La programación prioriza propuestas novedosas y experiencias compartidas. Destaca especialmente el taller de cocina ‘Cómete los patios’, impartido por la chef estrella Michelin Celia Jiménez. La actividad se plantea como un pequeño ‘MasterChef’ escolar, donde niños y niñas elaboran recetas vinculadas al entorno, acompañados por personas adultas, combinando gastronomía, tradición y aprendizaje cooperativo.

Otra apuesta muy originales es el taller científico, impulsado por familias vinculadas a la universidad, en el que se trabaja con pigmentos que reaccionan a la luz solar para decorar abanicos. Ciencia, arte y fiesta dialogan en una actividad que conecta conocimiento con experiencia sensorial y contexto cultural del mayo cordobés.

La música ocupa otro lugar central. El patio ha acogido conciertos familiares, miniconciertos del alumnado y la actuación de la Orquesta de Flautas del Conservatorio Profesional Músico Ziryab, que reunió a cerca de 50 intérpretes en una de las citas más concurridas. Cuentacuentos, juegos de mesa entre flores, exhibiciones de danza, moda flamenca y talleres de jabón o decoración de regaderas completan una agenda que se vive como celebración colectiva.

El compromiso medioambiental atraviesa el proyecto, con un oasis de mariposas, cajas nido para aves y la colaboración con asociaciones ecologistas, reforzando la educación en biodiversidad y sostenibilidad desde la práctica.

Espíritu en varios centros

El espíritu del concurso se extiende a otros centros como el CEIP Vistalegre de Córdoba, donde toda la comunidad educativa participa en la recreación de patios cordobeses mediante materiales artesanales, objetos tradicionales y flores elaboradas por el alumnado. Allí, el patio se convierte en recurso para educar en patrimonio, emociones, valores y trabajo cooperativo.

A estas iniciativas se suman propuestas municipales innovadoras, como el Escape City ‘Entre Patios Anda el Juego’, que transforma barrios emblemáticos en tableros de juego donde el alumnado actúa como agentes de investigación de la Unesco. Una forma distinta de aprender patrimonio, historia y ciudad jugando.

Así, mientras Córdoba florece en mayo, los patios escolares enseñan que cuidar una tradición también es una forma de aprenderla. Y que cuando la escuela se abre a la ciudad, el aprendizaje se multiplica y cobra sentido.

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