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Reportaje

La Ciudad de los Niños de Córdoba acoge la tercera Yincana Matemática para facilitar el tránsito al IES Alhaken II

La actividad busca facilitar la transición de 275 estudiantes de Primaria a la Educación Secundaria Obligatoria mediante retos matemáticos interactivos

Profesores y alumnado que participó en la actividad.

Profesores y alumnado que participó en la actividad. / CÓRDOBA

V. RECUERDA

Córdoba

Las matemáticas abandonaron por unas horas las aulas y se deslizaron por los rincones de la Ciudad de los Niños y las Niñas de Córdoba. Allí tuvo lugar, hace unos días, la tercera Yincana Matemática de Tránsito hacia el IES Alhaken II de la capital; una actividad pensada para acompañar al alumnado de 6º de Primaria de varios colegios cordobeses en su llegada a la Educación Secundaria Obligatoria de una manera distinta, cercana y compartida.

Desde primera hora de la mañana, grupos mixtos formados por alumnado de Primaria y Secundaria comenzaron a recorrer el recinto con un objetivo claro: resolver problemas matemáticos conectados con el entorno y con la historia. Participaron estudiantes de los colegios Ciudad Jardín, Eduardo Lucena y Enríquez Barrios de la capital, junto a alumnado del propio IES Alhaken II. Se trataba de una actividad estructurada en dos turnos y que reunió a un total de 275 estudiantes de diferentes niveles.

La dinámica se articuló en torno a diversos puntos base distribuidos por este espacio de ocio, convertido en atractiva aula al aire libre. En cada uno de ellos, los grupos —de cinco o seis miembros— se enfrentaron a cuatro retos matemáticos vinculados tanto a la información histórica del lugar como a elementos que tenían ante sus ojos. No se pedían procedimientos, solo respuestas. Veinte soluciones en total que exigían observación, razonamiento y trabajo en equipo.

Profesores, en el momento de dar las instrucciones de la yincana.

Profesores, en el momento de dar las instrucciones de la yincana. / CÓRDOBA

Participación

Cada punto base estuvo asociado a una figura relevante del pensamiento matemático o científico. La propuesta incorporó referentes relacionados con Córdoba, como Ibn Firnas, Rafael de la Hoz Arderius o José María Rey Heredia, junto a la figura de Sophie Germain, ampliando el mapa de referentes y visibilizando el papel de la mujer en la historia de las matemáticas.

El aprendizaje se construyó así desde el movimiento, la curiosidad y el descubrimiento. La Yincana no se planteó como una competición estricta, sino como una experiencia de convivencia. Aun así, el recorrido concluyó con el reconocimiento al esfuerzo colectivo: diplomas para los doce equipos mejor clasificados y premios para los tres primeros, en una ceremonia sencilla que cerró la jornada con sonrisas y sensación de logro compartido. Más allá de los retos matemáticos, la actividad funcionó como un espacio de observación educativa informal.

El profesorado pudo detectar dinámicas de grupo, actitudes ante la resolución de problemas y habilidades comunicativas que rara vez emergen en el aula tradicional. «Para muchos estudiantes de Primaria, el contacto directo con el instituto y su alumnado redujo la incertidumbre propia del cambio de etapa, convirtiendo el tránsito en una experiencia familiar y accesible», detallaron desde la organización. Detrás de la actividad estuvo el profesorado del IES Alhaken II, con la colaboración directa de los tutores y tutoras de las clases de 6º de Primaria de los colegios adscritos. Una coordinación que dio sentido a la palabra «tránsito» más allá del cambio de etapa: tránsito académico, pero también personal, emocional y social.

La iniciativa contó además con el respaldo de la delegación territorial de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de Córdoba, que aportó parte de los premios, así como de las empresas Valeriano Arjona y Mecanda. El Ayuntamiento de Córdoba, a través de la Ciudad de los Niños y las Niñas (Imgema), cedió nuevamente las instalaciones, consolidando una colaboración que ya ha alcanzado su tercer año. Tras la jornada la certeza que quedó es que las matemáticas podían aparecer en cualquier lugar, incluso en un espacio asociado tradicionalmente al juego. Y, quizá sin proponérselo explícitamente, muchos estudiantes resolvieron ese día más problemas que en gran parte del curso, descubriendo que aprender también podía consistir en caminar juntos hacia lo que viene.

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