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Entrevista

Cristina Ramos: «Me gustaría que los niños miren a Córdoba con ojos de herederos»

Cristina Ramos, con su libro ‘Pequeña Gran Historia de Córdoba’.

Cristina Ramos, con su libro ‘Pequeña Gran Historia de Córdoba’. / CÓRDOBA

Córdoba

Su libro propone contar la historia de Córdoba a través de 22 personajes. ¿En qué momento vio claro que esa era la forma de acercarla a los más pequeños?

Después de más de 12 años como guía turística, atendiendo a grupos escolares y a familias que visitan la ciudad, me di cuenta que los niños no conectan con fechas, pero sí lo hacen con historias de personas que han recorrido las mismas calles que ellos. Vi claro que para que no se aburrieran y quisieran acercarse a la historia de Córdoba, debía presentarles a 22 superhéroes y que tuvieran ganas de salir a buscarles en las calles y monumentos de la ciudad.

Como guía turística, está acostumbrada a contar historias en vivo. ¿Qué cambia cuando esas historias pasan al papel?

Fue un gran salto porque en vivo cuento con mi voz, mis gestos y la magia de estar pisando monumentos llenos de historia. Lo primero que tuve claro era que había que crear ilustraciones que transmitieran cercanía y que fueran visualmente llamativas. He buscado de esta forma que las ilustraciones y textos sean tan visuales que los niños puedan vivir la historia desde cualquier lugar y que su imaginación les lleve a ese momento.

¿Qué criterio siguió para decidir qué personajes entraban?

Ha sido complicado elegir a 22 personajes, pero desde el principio quise un equilibrio de talentos y épocas. Mi criterio de elección principal fue la conexión emocional y elegí a personajes con una chispa especial que permitiera a un niño o una niña de hoy verse reflejado en ellos. Hay personajes que no podían faltar, como Claudio Marcelo, Abderramán III o Luis de Góngora, pero también he querido rescatar a personajes como Ana María de Soto o Doña Aldonza. Los 22 personajes tienen algo en común: su vida puede contarse como una aventura y han dejado un valor positivo. Por eso, tienen su lugar en el libro.

El libro está pensado para lectores y escolares de 8 a 12 años, una edad clave. ¿Cómo ha encontrado el equilibrio entre rigor histórico y una narración que les enganche?

Creo que el equilibrio es contar la historia a los niños haciéndola accesible, con una narración dinámica para que los datos no pesen. El rigor es el cimiento, pero la narración es la clave para crear curiosidad y despertar su imaginación. Por poner un ejemplo: no es lo mismo decir que el obispo Osio de Córdoba estuvo en un concilio que contar que era la persona de mayor confianza de uno de los emperadores más poderosos del mundo.

Más allá de fechas o nombres, ¿qué le gustaría que un niño entienda o sienta sobre Córdoba después de leerla?

Quiero que sienta orgullo de pertenencia. He realizado varias presentaciones de mi libro y muchos estaban deseando salir a recorrer la ciudad para buscar los monumentos o estatuas de los personajes del libro. Quieren conocer a sus nuevos amigos. Ese fue uno de mis objetivos, que entiendan que Córdoba es una ciudad con mucha historia, una ciudad viva y que ellos son, ahora mismo, el capítulo más importante. Me gustaría que al cerrar el libro, miren a Córdoba con ojos de herederos y se sientan orgullosos de su ciudad.

¿Hubo algún descubrimiento o detalle que le sorprendiera?

A pesar de tener una formación y realizar cursos para mi trabajo como guía, he descubierto historias que no conocía con detalle. Me sorprendió la increíble modernidad de personajes como Leonor López de Córdoba, la primera persona en escribir sus memorias en castellano, o la valentía de Ana María de Soto.

¿Cree que conocer la historia de tu propia ciudad puede cambiar la forma en la que se vive o mira?

Sin ninguna duda. Creo que cuando conoces la historia de tu ciudad es como pasar de verla en blanco y negro a verla en alta definición. Esos muros, piedras, estatuas o monumentos te hablan y dejas de ser un simple vecino para convertirte en un heredero orgulloso. Leyendo el libro, el niño no va a ver solo monumentos, va a ver escenarios donde los 22 personajes vivieron, tomaron decisiones o dejaron su recuerdo.

Si este libro se convirtiera en una visita guiada para niños, ¿cómo sería esa experiencia ideal?

Una yincana de retos por las calles de Córdoba. Las explicaciones que puedo dar en otras visitas se convierten en misiones y la ciudad es un tablero donde ellos van a descifrar códigos o encontrar pistas para resolver las pruebas. Pruebas muy relacionadas con los personajes del libro para entender a qué se dedicaban, cómo trabajaban o qué les hizo ser recordados.

Si pudiera colarse en una clase donde están leyendo el libro, ¿qué le gustaría escucharles decir?

He tenido un gran regalo por parte de una profesora de un colegio de Córdoba. Ella compró el libro y se lo presentó a sus alumnos en clase. Me mandó un audio donde me decían lo mucho que les había gustado, que tenía que ir a su colegio y que me esperaban con mucha ilusión. Aún me emociona recordarlo. Lo que me gustaría escuchar es «¡Quiero ser el personaje nº 23!». Porque esa frase demuestra que han entendido que la historia no es algo que se quedó encerrado en el pasado o en los muros de la Mezquita. La historia es algo vivo y ellos son parte de ella. También me gustaría que sintieran que esta ciudad les pertenece y que se sientan orgullosos.

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