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Reportaje

Lourdes, Alba y María Jesús: las estudiantes que conquistaron el concurso de divulgación científica en Córdoba

Las alumnas cordobesas cuentan cómo fue su brillante participación en el certamen divulgativo ‘Las que contarán la ciencia’, organizado por la UCO y dedicado a impulsar vocaciones científicas entre niñas y jóvenes

Alba García, del IES Ulia Fidentia de Montemayor; Lourdes García, del Colegio Sagrada Familia; y María Jesús Segura, del IES Trassierra, modalidad Bachillerato.

Alba García, del IES Ulia Fidentia de Montemayor; Lourdes García, del Colegio Sagrada Familia; y María Jesús Segura, del IES Trassierra, modalidad Bachillerato. / Córdoba

Córdoba

El auditorio del Rectorado de la Universidad de Córdoba acogió hace unos meses la final provincial del certamen ‘Las que contarán la ciencia’, una iniciativa impulsada por la Unidad de Cultura Científica e Innovación y la Unidad de Igualdad de la UCO para promover la divulgación científica entre alumnas de 9 a 17 años. Allí, las aspirantes subieron al escenario con un reto común: explicar el tiempo desde ópticas diversas. El jurado reconoció el talento de tres jóvenes que lograron el primer premio en sus respectivas categorías: Lourdes García Salguero (colegio Sagrada Familia); Alba Carmona Lara (IES Ulia Fidentia, Montemayor) y María Jesús Segura Crespo (IES Trassierra). Todas ellas compitieron en la final regional.

Lourdes

La experiencia ha sido, para cada una, un viaje distinto. Lourdes, la más joven de las tres, recuerda cómo el proceso comenzó casi por sorpresa, cuando su profesora propuso grabar un vídeo sobre el tiempo. Ella decidió abordarlo desde el espacio, una temática que le apasiona. Junto a su familia preparó un monólogo que hablaba de cómo el tiempo se «estira y se encoge», y de fenómenos que fascinaron a su público: los agujeros negros, capaces de atrapar incluso la luz. «A mis compañeros lo que más les impresionaba era eso», cuenta con timidez y entusiasmo a partes iguales. La parte más difícil, admite, fue «salir al escenario y no equivocarse», pero la experiencia la fortaleció. Entre risas, confiesa que le gustó que la aplaudieran sus compañeros al ver su vídeo en clase, un momento que recuerda como una celebración compartida.

Lourdes García, del Colegio Sagrada Familia.

Lourdes García, del Colegio Sagrada Familia. / Córdoba

Alba

Por su parte, Alba, de Secundaria, eligió el tiempo filosófico como hilo conductor de su monólogo. Su intervención viajó por ideas de Séneca, Aristóteles, Epicuro y María Zambrano, combinando reflexiones sobre la eudaimonía, la vida buena y la forma en que pensamos la duración. La propuesta empezó como una sencilla actividad de clase, sin saber que terminaría en un concurso universitario. Lo preparó durante recreos con la ayuda de su profesora, encajando conceptos, autores y ejemplos hasta armar un guion sólido y cercano. «Me gustó mucho lo que contaba y prepararlo no fue un problema», explica. En el escenario, los nervios aparecieron, pero desaparecieron pronto al mirar al público: recuerda especialmente a una niña que la observó durante toda la intervención y le dio la enhorabuena al terminar. Alba también carga con un aprendizaje inesperado: ha descubierto que la filosofía es más compleja e importante de lo que imaginaba, «la mamá de todas las ciencias». Su vídeo ha despertado interés en otros centros, donde quieren proyectarlo, algo que aún le sorprende: «Es que fue un vídeo que grabé en mi casa y ahora lo ponen en más sitios».

Alba García, del IES Ulia Fidentia de Montemayor.

Alba García, del IES Ulia Fidentia de Montemayor. / Córdoba

María Jesús

La más mayor de las tres, María Jesús, estudiante de Bachillerato, se acercó al certamen a través de su profesora de Biología, quien propuso participar voluntariamente. Ella aceptó el reto sin imaginar que terminaría ganando en su categoría. Eligió como enfoque la diferencia entre tiempo y clima, y construyó un monólogo sobre el cambio climático, explicando sus causas científicas y las razones por las que aumenta la temperatura del planeta. Quiso hacerlo comprensible y divertido, introduciendo pequeñas bromas para aliviar la densidad del contenido. La parte más difícil, reconoce, fue enfrentarse al público. Los nervios provocaron que se olvidara algún fragmento que tenía bien preparado. Esa tensión se convirtió también en el momento que más disfrutó: comprobar que podía hablar en público y hacerse entender. «Me siento súper orgullosa de lo que hice». Y cuenta que la experiencia le ha abierto puertas inesperadas: se plantea un futuro en áreas ambientales o sanitarias, sin descartar la divulgación científica.

María Jesús Segura, del IES Trassierra.

María Jesús Segura, del IES Trassierra. / Córdoba

Preparación de un monólogo

Estas tres estudiantes coinciden en que preparar un monólogo científico exige esfuerzo, constancia y capacidad de síntesis. Han aprendido a seleccionar información, ordenar ideas, buscar ejemplos accesibles y comunicar con claridad. Desde su disciplina han descubierto que la ciencia -sea filosófica, astronómica o climática- es una forma de contar el mundo; y contarla en voz alta implica responsabilizarse de lo que se sabe, se transmite y se despierta en quien escucha.

Comparten, además, que la experiencia supera con creces la expectativa: para Lourdes fue una «aventura emocionante»; para Alba, «una puerta inesperada a que su trabajo viaje por aulas ajenas» y para María Jesús, «la comprobación de que el esfuerzo tiene recompensa». Las tres guardan momentos -miradas, risas, aplausos, ensayos en familia, consejos de sus profesoras- que convierten esta vivencia en algo más que un concurso.

A medio camino entre la ilusión y la responsabilidad, saben que la divulgación no es solo en actuar, sino compartir conocimiento. Por eso su invitación final es unánime: «Animamos a las chicas a participar; aunque no ganes, aprendes mucho y merece la pena vivirlo».

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