Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Reportaje

Córdoba aporta ideas para mejorar educación y autismo

Profesionales de enseñanzas universitarias y no universitarias, familias, empresas y administraciones se reúnen en Córdoba en ‘Estos días azules’, unas jornadas de Autismo Córdoba para analizar, con mirada pedagógica y social, los apoyos que necesita el alumnado con TEA en todas las etapas educativas

Autoridades municipales, provinciales y autonómicas, en la inauguración de las jornadas educativas de Autismo Córdoba.  | CÓRDOBA

Autoridades municipales, provinciales y autonómicas, en la inauguración de las jornadas educativas de Autismo Córdoba. | CÓRDOBA

V. RECUERDA

Córdoba

La palabra inclusión se ha convertido en conversación útil. Autismo Córdoba reunió la semana pasada en la Diputación de Córdoba a docentes, familias, universidad, empresas y administración en unas jornadas con nombre de verso -Estos días azules- para pensar, sin prisa y con datos, cómo hacer más habitable el itinerario educativo de las personas con autismo. El encuentro forma parte de la campaña de sensibilización que bajo la etiqueta #SomosAzul la entidad impulsa desde hace 5 años y que conecta concienciación, deporte y ciudadanía.

La apertura subrayó una idea simple y contundente: la educación no es solo contenidos; es convivencia, comprensión y respeto a la diferencia. «Cada etapa plantea retos distintos y requiere apoyos específicos», recordó la presidenta de Autismo Córdoba, Paqui Suárez, en el inicio de la actividad.

Sobre la mesa, cifras que no admiten indiferencia: el alumnado con autismo representa a uno de cada tres estudiantes con necesidades asociadas a discapacidad y supone en torno al 1,1% en enseñanzas no universitarias; su presencia crece en Infantil y Primaria y se diluye en etapas posteriores, donde siguen faltando apoyos para garantizar continuidad.

Las tres conversaciones de la mañana se grabaron en formato pódcast y ordenaron el recorrido desde la universidad a la Formación Profesional y el Bachillerato. En la mesa universitaria, Azahara Naranjo, del servicio de Atención a la Diversidad de la Universidad de Córdoba (UCO); María Muñoz (Autismo Córdoba); Alberto Jiménez (profesor de Física) y la estudiante Mariana Semberova coincidieron en que los ajustes razonables no rebajan la exigencia, corrigen la desigualdad de partida. «No se trata de regalar nada -dijo Naranjo-, sino de que todos comiencen desde el mismo punto». La clave, insistieron, es actuar sobre el contexto -tiempos, formatos, evaluación, comunicación clara- y tejer puentes entre profesorado y servicios de inclusión. En esta línea, la UCO viene reforzando equipos y protocolos para atender una demanda creciente.

Jornada de autismo en Córdoba.

Jornada de autismo en Córdoba. / CÓRDOBA

Niveles educativos

En FP, la conversación miró al futuro. Florentino Santos explicó que las competencias son las mismas para todo el alumnado, pero deben adaptarse a las condiciones de acceso y acompañamiento: tiempos, materiales, espacios, agrupamientos. «No basta con enseñar a relacionarse con una máquina: hay que enseñar a ser buenas personas», resumió. Por otro lado, la familia García Pozón puso la lupa en lo cotidiano: «cuando el conocimiento real no cabe en un examen mal planteado, la evaluación falla», mientras que la empresa Metalcórdoba, de la mano de Rosa Mata, describió experiencias concretas en los ámbitos industrial y logística que prueban algo esencial: «cuando se abren oportunidades y se acompaña bien, la inclusión laboral deja de ser un eslogan».

La mesa de Bachillerato se adentró en la trastienda emocional: la presión por la EBAU, sobrecarga sensorial, cambios sin anticipar. Acerca de este nivel, la psicóloga de Autismo Córdoba Inmaculada García hizo referencia al «efecto dominó de las pequeñas cosas», mientras que la docente Beatriz Minaya defendió una pedagogía del cuidado: «escuchar, observar, preguntar qué necesita cada estudiante».

Acerca de esta misma temática, las familias de Celia Arias y Miguel Castro narraron el esfuerzo de sostener procesos complejos -como un Bachillerato fraccionado- que no siempre encuentran estructuras a la altura, a la vez que en el encuentro se hizo patente otro factor, muchos jóvenes prefieren no hacer público su diagnóstico, lo que obliga a ser finos para activar apoyos sin estigmas. Por la tarde, en otras mesas se analizaron las etapas de Infantil, Primaria, ESO y Educación Especial, con voces de orientación, aula específica y familias.

Los ponentes hicieron referencia a la detección temprana, coordinación con los centros, equipos de orientación y administraciones, así como a los programas de apoyo a la inclusión como los que despliega Autismo Córdoba en colegios e institutos. La idea que atravesó todas las intervenciones fue clara: «si el contexto se entiende, el alumno aprende».

«La inclusión es un reto compartido», resumieron los organizadores de las jornadas en el cierre. «Ajustar el entorno, anticipar cambios, mejorar la coordinación, formar al profesorado y dar continuidad a los apoyos: nada de eso es cosmética. Es política educativa en detalle -de pasillo, de aula, de evaluación- para que nadie parta en desventaja».

Carrera el 11 de abril

Las jornadas celebradas por Autismo Córdoba forman parte de una campaña, en la que se incluye la quinta edición de la Carrera Nocturna Popular #SomosAzul, que volverá a iluminar el centro histórico de Córdoba capital el próximo 11 de abril, a partir de las 21.00 horas.

Tracking Pixel Contents