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Reportaje

Educación a ritmo de chirigota

El CEIP Colón y el IES Grupo Cántico muestran el carnaval como fiesta y como recurso pedagógico que conecta historia, creatividad y convivencia, con pasacalles y proyectos con los que aprender y divertirse.

El profesor Juan Antonio Gavilán, con algunos de sus alumnos participantes.

El profesor Juan Antonio Gavilán, con algunos de sus alumnos participantes. / CÓRDOBA

Víctor R. Hita

Córdoba

La escuela en Córdoba cuando llega febrero se disfraza. Las clases afinan el compás y el patio suena a gaditano: letras ingeniosas, humor afilado y ese pellizco que solo el carnaval sabe dar. Así ocurre en el CEIP Colón, donde la fiesta se ha convertido este año en una herramienta educativa para transformar el aula en comparsa y la historia en escenario vivo.

El proyecto ‘Esta clase es una chirigota’, que ya cumple nueve años en el IES Grupo Cántico, ha sumado este 2026 al alumnado de 6º de primaria del Colón para recorrer, copla a copla, la historia de España. Durante semanas han investigado desde los Reyes Católicos hasta la actualidad y han plasmado lo aprendido en varios productos finales que culminaron en una puesta en escena muy particular: cada estudiante encarnó a un personaje histórico para interpretar un popurrí inspirado en la chirigota gaditana ‘Los Pavos Reales’. Ese guiño al carnaval de Cádiz atravesó el patio del colegio como un estribillo contagioso.

La fiesta se extendió más allá del espectáculo. El habitual desfile de carnaval del centro se convirtió en un mosaico de civilizaciones, donde el resto del alumnado desfiló caracterizado como trogloditas, vikingos, aztecas, esquimales, griegos y otras culturas. El resultado fue una procesión colorida que unió pasado y presente con un espíritu de comparsa escolar.

Pero el eco de esas coplas no se quedó en el Colón. En el barrio de Valdeolleros, el CEIP Hernán Ruiz organizó el segundo pasacalles infantil, reuniendo a 350 alumnos y alumnas de todos los centros públicos de la zona: Cruz de Juárez, Cronista Rey Díaz, Virgen de Linares y Pablo García Baena, además de estudiantes de 1º de ESO del IES Grupo Cántico y del IES Ángel de Saavedra. Una hilera interminable recorrió las calles, demostrando que el Carnaval también sirve para tejer comunidad: cuando las escuelas toman la ciudad, el barrio late al ritmo de su gente.

Otros centros de Córdoba aprovechan igualmente el carnaval como recurso educativo, impulsando actividades, pasacalles y propuestas creativas que convierten la fiesta en un aula abierta. Porque si algo demuestra este movimiento es que educar también puede ser cantar, reír, crear y compartir.

El profesor Juan A. Gavilán, impulsor inicial del proyecto en el IES Grupo Cántico ve cómo su propuesta sembró una idea que hoy es patrimonio del propio alumnado: aprender puede tener el brillo del confeti y el sonido del bombo con decenas de escolares ocupando las calles al estilo del carnaval que divierte pero también enseña contenidos y convivencia.

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