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Entrevista | Ismael Cobacho y María A. Moreno Premios Extraordinarios de Enseñanzas Artísticas

«Hay que visibilizar más el talento de aquí y apoyar a los artistas locales»

La escenógrafa y el percusionista cordobeses conceden esta entrevista conjunta tras premiar la Junta de Andalucía la calidad de sus trabajos fin de grado.

Ismael Cobacho y María A. Moreno

Ismael Cobacho y María A. Moreno / Oksana Hakh / CÓRDOBA

Víctor RH

Córdoba

-¿Qué sintieron cuando os comunicaron que habíais obtenido el premio?

-Ismael Cobacho: Lo siento como un reconocimiento al esfuerzo de todo el año. Felicidad sobre todo; un reconocimiento a estos 14 años de estudio.

-María de los Ángeles Moreno: Me pilló de sorpresa… felicidad absoluta. No me lo esperaba. He cerrado un ciclo y es genial hacerlo de esta manera.

-Ismael, ¿cómo nació su Trabajo Fin de Grado (TFG)?

-Estudié percusión en el conservatorio, pero allí se estudia sobre todo percusión clásico-sinfónica. Y yo lo que amo y con lo que empecé en la música era la percusión latina. A la hora de graduarme, quería llevar mi mundo al mundo que se estudiaba en el conservatorio. Intenté tocar un concierto para conguero solista y orquesta. Gracias a que encontré a Samuel Torres, que ha escrito para conguero solista y orquesta, me dio la posibilidad de interpretar una de sus piezas y así fue como surgió el trabajo. Todo músico de conservatorio aspira a tocar un concierto de solista.

-¿Y cómo surgió el suyo, María de los Ángeles?

-Antes de estudiar Escenografía estudié danza clásica y allí nació la pieza ‘Llámalo X’. Fue durante la pandemia. Yo quería coger a muchos bailarines, pero solo pude coger a una persona. Ese proceso, duro, quedó ahí. Cuando me puse a estudiar Escenografía y me dieron la oportunidad de hacer el TFG, dije: «voy a reconciliarme con lo que hice». Porque ahora tengo los medios, sé cómo quiero diseñarlo y le di una segunda oportunidad, trabajando iluminación, escenografía y vestuario.

-Mirando atrás, ¿qué ha sido lo más enriquecedor y lo más duro?

-María Á: ha sido una lucha constante para que se valore la escenografía. Aunque estemos detrás del escenario, también podemos aportar. En el curso estábamos dos personas; era como todos los recursos para nosotras, pero no se nos tenía tanto en consideración. Yo he sido pico y pala, yendo a dirección para reclamar y decir: oye, esto no puede ser así.

-Ismael: dedicarte a las artes te define. Te conectas con personas afines y con profesores que te cambian la forma de concebir lo que te gusta. Es una carrera que exige mucho de ti; hay días que te levantas y sientes que sirves para esto y otros días que te sientes fatal porque no consigues tocar. Las expectativas que tú mismo te pones o te ponen otros pesan a nivel mental. Creo que es duro.

-¿Algún profesorado que les haya marcado especialmente?

-Ismael: estoy muy feliz de haber coincidido con Curro, Agustín y Luisa.

-María Á.: tuve una tutora que fue un remanso de paz. En Escenografía me ayudaron Ana Escrita, Salvi García, David Gutiérrez… supieron valorar, darme conocimientos y una forma de pensar.

-¿Cómo reaccionó su entorno cuando llegó la noticia del premio?

-María Á.: estaba trabajando de profesora y estudiando, además entré en una compañía. Estaba en el bucle de hacer cosas y de ser productiva y fue parar y decir: pues me lo han dado. Los profesores me decían: Te lo van a dar. Yo dije: Si llega, perfecto; si no, tampoco pasa nada. Fue súper sorpresa.

-Ismael: todo el mundo contento. Terminar el curso fue duro y cuando consigues algo así, se alegran mucho por ti. Tuve un recital de fin de grado bastante ambicioso y estaba también lidiando con otra carrera a la vez.

-¿Cuándo descubrieron su vocación artística?

-Ismael: con 10 años. Mis padres me llevaron a muchos deportes y no. Me llevaron a una batucada y dije: he encontrado lo que me gusta. Quise entrar por piano, pero mi territorio final es la percusión.

-María A.: Empecé en gimnasia rítmica y pasé a la danza. Descubrí la cara B del teatro: lo plástico, el espacio, la luz y decidí estudiar Escenografía. Paco Nevado me dijo: estudia Escenografía, te va a gustar.

-Talento o constancia: ¿qué pesa más en este mundo?

-María Á.: Yo creo que es un 50–50, hace falta todo.

-Ismael: Yo diré como aquella frase mítica: que siempre te pille trabajando.

-¿Creen que están suficientemente valoradas las Enseñanzas Artísticas Superiores?

-Ismael: faltaría un poco más de apoyo. A compositores nuevos y a intérpretes nuevos; muchas veces la música contemporánea se mira con recelo y no se le da el hueco que tiene. Y al final se piensa... ¿por qué voy a tocar esto si puedo tocar un Mozart?.

-María Á.: Siempre estamos como en la última fila. No me tengo que ir fuera para que me reconozcan después; me gustaría más apoyo y más visibilidad en la propia localidad.

-¿Cómo ven el presente y el futuro de sus respectivas profesiones?

-María Á.: Me voy centrando en ser docente porque me apasiona, pero quiero tener mi parte artística y mi desarrollo personal de crear cosas. Cuando tenga estabilidad como docente quiero diversificar mi tiempo libre y ponerme a crear; quiero conexión entre mis dos pasiones.

-Ismael: hay muchos caminos abiertos. Desde lo que le encantaría a todo el mundo, girar con su banda o proyecto personal, hasta tocar en musicales. Lo que me encanta sobre todo es o tocar o la producción musical; la docencia la tengo ahí como opción. Me vine a Madrid por lo mismo, por buscar mi hueco en la composición o la producción musical, para poder tocar en musicales, que por suerte en ello estamos.

-¿Algo más que quieran añadir?

-Ismael: apoyar a los artistas locales, que se hable de estas cosas, es algo de agradecer.

-María Á.: Lo que más quiero es que se entienda lo que hacemos y llegue al público.

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