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Reportaje

Un puente educativo que une Córdoba y Shanghái

Un proyecto de internacionalización e intercambio, con participación de los IES Luis de Góngora y Medina Azahara, acerca culturas y valores entre estudiantes cordobeses y chinos, con convivencia familiar e inmersión lingüística y cultural.

Profesores y alumnos de los IES Medina Azahara y Góngora, con estudiantes chinos del intercambio.

Profesores y alumnos de los IES Medina Azahara y Góngora, con estudiantes chinos del intercambio. / CÓRDOBA

R. HITA

Córdoba

Un proyecto internacional de intercambio ha unido este curso a estudiantes cordobeses con alumnado de la Shanghái Ganquan Foreign Languages School, creando una experiencia educativa que va más allá del viaje y la convivencia. La iniciativa implica a 15 alumnos de los IES Luis de Góngora y Medina Azahara, que han sido anfitriones para el grupo de estudiantes y docentes procedentes de China.

La propuesta se enmarca en la línea de internacionalización de ambos centros y en el trabajo conjunto impulsado a través del Programa de Aulas Confucio, que fomenta el aprendizaje mutuo y la comprensión intercultural.

El proyecto es fruto de la coordinación entre instituciones educativas andaluzas y chinas. Tras la visita realizada el curso pasado a la Universidad de Changzhou, se fijaron nuevas vías de cooperación que fortalecieron el convenio en torno a las Aulas Confucio. Gracias a la subvención de la convocatoria de Intercambios Escolares, esta experiencia ha podido desarrollarse en Córdoba, permitiendo que el alumnado conozca de primera mano el valor de la convivencia entre culturas y lenguas.

Una de las actividades desarrollados por los estudiantes chinos.

Una de las actividades desarrollados por los estudiantes chinos. / CÓRDOBA

La estancia del alumnado chino ha tenido como eje la convivencia en hogares cordobeses, compartiendo costumbres, gastronomía y rutinas cotidianas. Esta vivencia se complementó con visitas a la Mezquita-Catedral, los patios y otros espacios patrimoniales, así como con talleres de flamenco y danza que les permitieron acercarse al patrimonio inmaterial andaluz. La inmersión combinó actividades culturales y aprendizajes cotidianos para favorecer un conocimiento real del contexto local.

Valores compartidos

El intercambio forma parte de un proyecto que impulsa actitudes basadas en la convivencia, cooperación y respeto mutuo. La filosofía del programa es que aprender otra lengua implica aproximarse a una forma distinta de mirar el mundo, reforzando la sensibilidad hacia otras culturas y el valor del entendimiento interpersonal.

«Acoger en casa nos ha permitido redescubrir nuestra propia cultura mientras compartíamos costumbres y gastronomía», explica Juan A. Jiménez, padre participante. Desde la perspectiva del alumnado, Mariami Gvaramadze destaca que la experiencia «ha favorecido un acercamiento auténtico entre culturas, dejando una huella personal y humana difícil de olvidar». Desde la escuela china, la responsable Hazelian agradece la acogida recibida y subraya: «estos recuerdos «serán inolvidables para nuestra comunidad educativa».

Próxima parada: Shanghái

Tras completar su estancia en Córdoba y participar en actividades que han incluido experiencias en la Judería y una visita cultural a Sevilla, el grupo chino continuó su itinerario hacia Nápoles antes de regresar a su país.

Entretanto, el alumnado cordobés se prepara para su propio viaje: del 17 al 25 de marzo de 2026 visitará Shanghái, donde profundizará en la vida académica y cultural de la escuela hermanada, dando continuidad a este puente educativo que promueve el respeto, la curiosidad y el aprendizaje compartido.

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