«Las mujeres tienen muchas habilidades para incorporarse al sector industrial»
Con motivo del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se conmemora este miércoles 11 de febrero, Alicia Baena Sánchez, profesora de FP de Mecánica del IES Emilio Canalejo Olmeda de Montilla, reflexiona sobre su experiencia, los retos de la FP y el papel de la educación.

Alicia Baena, profesora de FP de Mecánica del IES Emilio Canalejo Olmeda de Montilla. / Elena V. Cordón
Víctor RH
-¿Qué le llevó a estudiar Ingeniería Mecánica y, después, a dedicarse a la docencia?
-Siempre me gustaron las ciencias: matemáticas, física, biología y el dibujo técnico. No tenía claro qué rama elegir hasta que un familiar ingeniero me explicó la amplitud de la mecánica. Después trabajé varios años en Veiasa, la empresa que gestiona la ITV en Andalucía, y allí descubrí el mundo del automóvil. Con el tiempo empecé a formar a mis compañeros y me di cuenta de que enseñar me gustaba. Cuando se convocaron plazas para profesorado de mecánica, me presenté, aprobé y aquí estoy.
-¿Qué aporta la Formación Profesional que quizá no ofrecen otros itinerarios educativos?
-La FP aporta especialización y trabajo manual. Después de años de estudio y mucha teoría, ahora disfruto tocando y aplicando aquello que aprendí: materiales, estructuras, carrocerías. Es un camino ideal para quienes tienen vocación práctica y buscan profesiones técnicas muy demandadas.
-Ha impulsado proyectos de visibilización de mujeres en el mundo del motor. ¿Qué le está aportando esta experiencia?
-Participar en iniciativas como el congreso nacional Mujer, Motor y FP, que se celebró en Córdoba, fue muy inspirador. Los casos reales muestran referentes cercanos y ayudan a que chicas y chicos reconozcan el talento femenino. Muchas alumnas sienten que sobre ellas pesa una exigencia mayor y estos proyectos ayudan a reforzar su confianza y a visibilizar que su valía es real.
-¿La FP está siendo un espacio especialmente eficaz para abrir camino a la presencia femenina?
-Cada vez llegan más mujeres a los ciclos industriales porque ven las posibilidades laborales y la estabilidad que ofrecen. Muchas se incorporan buscando independencia económica y descubren que tienen grandes habilidades técnicas. La FP puede ser un camino eficaz, sobre todo porque el mercado laboral valora mucho estos perfiles constantes y preparados.
-¿Qué barreras siguen encontrando las mujeres en las profesiones consideradas técnicas?
-Existen avances claros y un reconocimiento creciente, pero todavía hay condicionamientos sociales muy fuertes. Persisten estereotipos sobre lo que es «de mujeres o de hombres» y sigue habiendo actitudes que cuestionan la competencia femenina. En contraste, un aspecto positivo es que el desempeño de las mujeres en prácticas y en empresas suele ser excelente y muy valorado.
-¿Y qué conquistas se han logrado hasta el momento?
-El avance legal y social es evidente y existe mayor normalización y reconocimiento de nuestra capacidad y posibilidades por parte de la sociedad en general. Aunque existan resistencias en ciertos entornos, cosa que es preocupante, cada vez hay, por suerte, más referentes femeninos y más mujeres que ocupan espacios técnicos.
-Ha colaborado con ampas, asociaciones y centros educativos en materia de igualdad y fomento de las enseñanzas científicas en el ámbito femenino. ¿En qué etapa cree que debe iniciarse la sensibilización para que sea efectiva?
-Cuanto antes. En Infantil es más complicado, pero en Primaria, sin duda. A esas edades todavía no están tan condicionados y es más fácil despertar vocaciones. Muchas niñas, cuando llegan a la ESO o el Bachillerato, ya han descartado la opción de dedicarse a áreas como robótica o tecnología, sin siquiera haberlas experimentado. No soy socióloga pero hay algún momento, en el camino, en que desechan o descartan estas vías como posibles para ellas y es una pena, además de injusto. Es clave que vean que pueden manejar herramientas, resolver problemas y sentirse capaces.
-¿Qué papel deben asumir las etapas posteriores?
-Es esencial, en ESO, Bachillerato y FP, orientar, poner en valor las capacidades de las alumnas y acompañarlas para que no abandonen por falta de referentes o seguridad. La orientación educativa debería tener un papel más fuerte, aunque a menudo está desbordada. Hay muchas chicas con grandes cualidades para la ciencia que con el tiempo abandonan por falta de respaldo.
-¿Qué aprendizajes le ha dado el proyecto del equipo femenino de asistencia de rally?
-Sobre todo, el trabajo en equipo. Han vivido situaciones de presión real donde han demostrado coordinación, resolución y destrezas técnicas, así como habilidades blandas (’soft skills’). Todo muy valioso. A veces no son conscientes de lo buenas que son y de lo que aportan profesionalmente en este ámbito.
-¿Hacia dónde le gustaría avanzar ahora profesionalmente?
-Seguir trabajando en proyectos de innovación y continuar aportando una mirada de género, porque si no, se pierde talento. Me gustaría que la infancia creciera con menos presión y más libertad para elegir. Las mujeres y los hombres tenemos capacidad para cualquier meta; lo que falla es el camino, no el talento.
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