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Reportaje

Aprender a ejercer como científicos antes de la facultad

El proyecto ‘Jóvenes con Investigadores’ cumple once ediciones en Córdoba y une a más de un centenar de estudiantes de distintos institutos con científicos universitarios en proyectos reales de conocimiento.

Profesores, científicos y estudiantes que están participando en el proyecto ‘Jóvenes con investigadores’.

Profesores, científicos y estudiantes que están participando en el proyecto ‘Jóvenes con investigadores’. / Córdoba

R. Hita

Córdoba

Aprender a investigar no es solo cuestión de libros ni de laboratorios restringidos a los mayores expertos. A veces, empieza en un instituto, continúa en una facultad y se consolida cuando estudiantes que -aunque apenas se conocen- trabajan juntos como si formaran parte de un mismo equipo científico implicado y comprometido.

Esa filosofía es la que sustenta el proyecto ‘Jóvenes con Investigadores’, una iniciativa que desde hace once ediciones conecta centros de enseñanza secundaria con la universidad y que se ha consolidado como una experiencia singular de aprendizaje compartido.

El programa, con participación de centros de Córdoba y Sevilla, se articula a partir de propuestas de investigación hechas por distintos departamentos universitarios.

No son prácticas aisladas ni actividades meramente demostrativas, sino proyectos que se desarrollan en las propias instalaciones universitarias y que implican a alumnado de distintos institutos, mezclado de forma deliberada para reproducir el funcionamiento de un equipo investigador real: personas que no se conocen previamente, con perfiles diversos, que deben colaborar, aportar ideas y alcanzar conclusiones comunes.

Proyecto intercentros

En Córdoba, el proyecto cuenta este curso con 17 investigaciones activas repartidas entre varias facultades y centros universitarios, como Ciencias, Ciencias de la Educación, Filosofía, Derecho y Económicas, además de institutos de investigación como el Imibic.

En total, participan más de 120 estudiantes, en su mayoría cordobeses, junto a alumnado desplazado desde otros puntos como Ronda. Las sesiones presenciales, tres por proyecto, se desarrollan a lo largo de varios meses y combinan trabajo ‘in situ’ en la universidad con seguimiento ‘on-line’ entre estos encuentros. El profesor del IES Gran Capitán de Córdoba Marcos Naz -impulsor del proyecto desde sus orígenes- coordina la iniciativa desde Córdoba y Carolina Clavijo lo hace desde Sevilla, con la colaboración de muchos otros profesores universitarios y de institutos. Cada equipo cuenta con la supervisión directa de investigadores universitarios y con la tutoría de profesorado de los institutos participantes, que acompaña el proceso sin sustituir el protagonismo del alumnado. Los estudiantes se encargan de materializar el itinerario: ejecutar la investigación, elaborar memorias, pósteres científicos y exposiciones orales. Los resultados se presentan en congresos académicos, en Córdoba y en Sevilla, en un formato plenamente universitario.

Uno de los aspectos más singulares de la iniciativa es precisamente esa mezcla de estudiantes de diferentes centros. Alumnos del IES Gran Capitán trabajan junto a otros procedentes de los IES Góngora, El Tablero, Lope de Vega, Divina Pastora o San Álvaro, entre otros. Esta combinación, inédita en muchos contextos educativos, fomenta la cooperación, la responsabilidad compartida y la comprensión del trabajo científico como una construcción colectiva.

Las temáticas abordadas son diversas y reflejan la amplitud del proyecto: de investigaciones de carácter genético a estudios sobre educación física, ‘ciberbullying’ u otros ámbitos científicos y sociales. El proceso se articula de forma colaborativa con herramientas digitales y protocolos compartidos de trabajo que permiten avanzar entre sesiones presenciales.

Actividad integrada

Lejos de ser una actividad puntual, ‘Jóvenes con Investigadores’ se integra en un itinerario formativo más amplio, vinculado a la Red FAB-IDI (una Red de Aprendizaje Basado en la Investigación, Desarrollo e Innovación), del que forman parte los centros participantes. El proyecto demuestra que la investigación no es patrimonio exclusivo de etapas superiores, sino una competencia que puede cultivarse desde edades tempranas si existen espacios, tiempos y confianza para hacerlo.

Tras más de una década, la iniciativa sigue creciendo y mantiene intacta su capacidad de ilusionar. Universidades abiertas a los institutos, docentes que coordinan y acompañan, investigadores que comparten su trabajo y estudiantes que asumen el reto de pensar, preguntar y crear conocimiento. Un aprendizaje que cruza puertas, conecta niveles educativos y convierte la curiosidad en método.

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