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Reportaje

Córdoba impulsa la pirámide del sueño: una ayuda para que los adolescentes duerman mejor

La investigación ha sido impulsada por la enfermera del distrito Córdoba-Guadalquivir e investigadora del Imibic Adoración Muñoz e incluye consejos como el modelo que ayuda a comer de forma sana

Adoración Muñoz, enfermera e investigadora del Imibic

Víctor Castro

Córdoba

Dormir bien es un pilar fundamental de la salud física, mental y emocional, especialmente durante la adolescencia (entre los 12 y 15 años), una etapa en la que los estudios ocupan un papel fundamental. Con el objetivo de ayudar a los alumnos de esas edades a mejorar sus hábitos de descanso, se puso en marcha hace unos años el proyecto de investigación Intervención educativa enfermera de higiene del sueño en adolescentes: Interpelación a la enfermera escolar del Imibic, cuya investigadora principal es Adoración Muñoz Alonso, enfermera gestora de casos del centro de salud Huerta de la Reina del Distrito Córdoba-Guadalquivir y vicepresidenta del Colegio de Enfermería de Córdoba. Esta investigación ha culminado con la Pirámide del Sueño, un recurso educativo visual, similar a la pirámide alimenticia, que sintetiza los principales consejos para dormir mejor.

En esta investigación han colaborado enfermeras de familia y enfermeras referentes escolares y el grupo Cuidados enfermeros integrales. Perspectiva multidisciplinar del Imibic.

El proyecto combina investigación cuantitativa y cualitativa mediante un enfoque de acción-participación. Adoración Muñoz señala que se ha implementado en siete centros educativos de Córdoba y provincia, implicando activamente a alumnado, familias y docentes, y abarcando todas las etapas del aprendizaje. Los centros colaboradores han sido el colegio Maristas Cervantes y los IES Gran Capitán, Maimónides y El Tablero de Córdoba y los IES La Escribana de Villaviciosa, Francisco de los Ríos de Fernán Núñez e IES Ulia Fidentia de Montemayor.

La pirámide cordobesa del sueño, realizada por el Imibic.

La pirámide cordobesa del sueño, realizada por el Imibic. / Córdoba

Dos fases

El proyecto se dividió en dos fases. En la primera, la fase intensiva de tres semanas, los estudiantes participan en talleres prácticos y dinámicos. En la primera semana, ¿Eres Alondra o Búho?, los adolescentes descubren su cronotipo, su horario natural de actividad, y reflexionan sobre cómo influye en su descanso y energía diaria, expone Muñoz. La actividad combina teoría, autoevaluación, dinámicas con pegatinas y debate grupal. Además, cada estudiante mantiene un diario del sueño, registrando sus hábitos durante toda la semana para fomentar la autorreflexión y la implicación familiar.

Esta enfermera indica que en la segunda semana, Dulces sueños: come bien, muévete mejor y duerme mejor, se analiza la relación entre alimentación, actividad física y calidad del sueño. Los estudiantes elaboran menús equilibrados y reflexionan sobre cómo los nutrientes y el ejercicio influyen en su descanso nocturno. La tercera semana, «¡Apaga y duerme!», se centra en los efectos de sustancias y pantallas sobre el sueño, abordando alcohol, tabaco, bebidas energéticas y el uso de dispositivos electrónicos.

La enfermera Adoración Muñoz.

La enfermera Adoración Muñoz. / Víctor Castro

La segunda fase, la de mantenimiento, precisa esta enfermera, abarca las tres semanas siguientes. Los estudiantes refuerzan lo aprendido mediante actividades lúdicas e interactivas.

En la cuarta semana, Repasando lo aprendido, se realiza un ‘Kahoot’ y se realizan infografías, carteles o vídeos, con ideas para mejorar los hábitos de sueño. La quinta semana, Desafío del Sueño, incluye un ‘escape room’, en el que los alumnos aplican sus conocimientos sobre sueño saludable mientras trabajan en equipo. Finalmente, en Celebrando lo aprendido se presentan los trabajos finales, se premian los mejores y se difunden las creaciones, reconociendo la creatividad y el esfuerzo del alumnado.

Conclusiones

Así, esta Pirámide del Sueño, con dibujos de Fede Moya y diseño de Vicente Moreno, resume los hábitos que favorecen un sueño reparador, desde horarios consistentes y alimentación saludable hasta limitación del uso de pantallas y sustancias estimulantes, subraya la impulsora de la iniciativa.

El proyecto de Adoración Muñoz demuestra que la investigación en cuidados de salud puede integrarse en la educación, transformando el conocimiento científico en herramientas prácticas para mejorar la vida de los estudiantes adolescentes y fortalecer su bienestar integral.

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