Entrevista | Antonio Rodríguez Menéndez Creador del proyecto ‘Fahrenheit 451. Las Personas Libro’

«La lectura es una cuestión de encuentro»

Este estudioso de la palabra participa en el séptimo Encuentro de Jóvenes ‘Personas-Libro’ que se celebra hoy en el IES La Fuensanta de Córdoba y cuenta, a través de la palabra vinculada, la esencia de esta iniciativa que fomenta la lectura 

Antonio Rodríguez Menéndez, en su despacho rodeado de estanterías de libros.

Antonio Rodríguez Menéndez, en su despacho rodeado de estanterías de libros. / CÓRDOBA

Víctor R.H.

-¿Cómo surge todo este proyecto ‘Fahrenheit 451’?

-Los orígenes de todo este proceso y este proyecto están en la palabra. Me di cuenta de que la gente hablaba y hablaba lanzando las palabras al aire. Entonces observé y me di cuenta que, igual que el chocolate fundido se adapta al bizcocho, pues así tendríamos que hablar nosotros con el resto de la gente, adaptándola a quien las recibe.

-Con esa metáfora casi parece que está cocinando las palabras.

-La metáfora es que, a través de la palabra intentemos tocar a quien nos escucha, pues el objetivo es vincularse con ella. A partir de ahí, trabajé el método de la palabra vinculada, palabra de chocolate fundido; porque no se trata solamente de hablar, no solamente es pensar o escuchar, sino que es sobre cómo hablamos y nos dirigimos al otro.

-¿Cómo se establecen esos vínculos de los que habla?

-He investigado y elaborado el citado método, que aplico a la renovación de la lectura y la comunicación en la Educación, y también a la palabra en la escena. Y en ‘Fahrenheit 451’, el vínculo es la única vía válida de encuentro verdaderamente humano; porque las ‘personas libro’ se vinculan a quienes dirigen sus narraciones, a sus textos y al hecho de salir del silencio y hablar con otras personas. Vínculo no es atadura, sino encuentro que se pretende verdadero, quizá porque lo hacemos desde la vulnerabilidad y lejos de cualquier actitud de poder.

-Y ahora, viene a Córdoba a participar en un encuentro de jóvenes ‘personas-libro’, ¿no?

-Así es. Muchas y diversas experiencias en los campos social, cultural y educativo demuestran lo que puede aportar el proyecto ‘Fahrenheit 451’ (’las personas-libro’) a la ciudadanía. Y, en concreto, jóvenes ‘personas-libro’ es la variante que venimos realizando desde hace años en centros educativos, a través de las bibliotecas escolares para trabajar la lectura y la oralidad.

-¿Qué espera de este evento que se celebra hoy en la capital?

-Espero lo fundamental: que se junten un montón de jóvenes y que sigan alimentando un movimiento que está continuamente haciéndose y renovándose. Nuestro proyecto se basa en esas ‘personas libro’ que escogen un fragmento literario, confían en su elección y en que ellas confíen en sí mismas para hacerlo público. Cada vez que narramos, las ‘personas libro’ hacemos que las palabras tengan más valor en la sociedad. Porque otro de los objetivos es que cada estudiante aporte lo suyo, propio y único, a la comunidad.

-¿Y por qué Córdoba como sede?

-Hay varios centros cordobeses participando en nuestro proyecto, al igual que sucede con la provincia de Sevilla. En la actualidad, entre otras iniciativas, estoy centrado en consolidar y dar a conocer la Red de Bibliotecas Amigas de las ‘Personas Libro’ y los centros participantes en este encuentro son clave para ello.

-¿Cuál es su papel exactamente?

-Pues uno vital. Cualquier biblioteca debe ser un bucle de crear sinergias, ideas. Y, en concreto, en la enseñanza, el futuro pasa porque la biblioteca escolar sea el corazón de cada centro educativo, ha de ser la que genere las dinámicas educativas. Además, quiero aprovechar para destacar la labor de los docentes Olga Valenzuela y Antonio Martín. Somos un equipo y, particularmente, son quienes me impulsan y convencen de acometer retos como este encuentro de jóvenes.

-Por cierto, ¿se puede fomentar la lectura a partir de fragmentos?

-Sin duda. Vivimos heridos y fragmentados, es muy difícil estar plenos o completos. Hay un hecho y es que cuando escogemos y leemos un fragmento de un libro, algo queda. Yo recomiendo leer para ser, porque la lectura es una cuestión de encuentro. Busco y encuentro con lo que me identifico, lo que quiero, lo que me preocupa... La lectura me permite encontrarme con mis temores y mis deseos, es como si nos pusieran un espejo delante que nos ayuda a descubrirnos.