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REPORTAJE

Pasaje del terror educativo

El IES Sácilis de Pedro Abad organiza una actividad como colofón a una situación de aprendizaje de Educación Física

Más de 200 personas del municipio participan

Alumnado, familias y docentes organizadores del Pasaje del Terror del instituto.

Alumnado, familias y docentes organizadores del Pasaje del Terror del instituto. / CÓRDOBA

R. Hita

Pasar miedo y aprender, o, más bien, hacer pasar miedo y que te sirva como enseñanza. No está claro si esta afirmación suena un poco terrorífica o despiadada. Sí es, al menos, original.

Y es lo que han logrado en el IES Sácilis de Pedro Abad, aprovechando la ya tan extendida celebración de Halloween en nuestro entorno, y que han explicado en sus perfiles de redes sociales: «Hemos concluido nuestra situación de aprendizaje de Educación Física con un espectacular producto final: Pasaje del Terror para la localidad. Una noche inolvidable y significativa que nunca olvidaremos».

La idea, llamativa en el municipio, ha estado organizada por alumnado de 4º de la ESO, que ha contado con el apoyo de 3º. Han preparado la historia, el vestuario, el decorado, y se han encargado de toda la logística, de la venta de entradas y de los carteles. Tal esfuerzo ha sido correspondido con una calurosa acogida por parte del pueblo, que ha copado las más de 150 entradas puestas a la venta.

Este centro cordobés ha aprovechado el ser comunidad de aprendizaje para sacar adelante el proyecto de forma colectiva. «Gracias al alumnado que tan bien ha trabajado, al profesorado por su inestimable colaboración, a las familias por seguir empujando con nosotros y al AMPA Alcurrucén por su incondicional apoyo», comentan desde el instituto, que también agradece la implicación vecinal. «Agotar todas la entradas de un evento importante para nuestros jóvenes es maravilloso. Sin el público nada de esto tendría sentido», explica José Carlos López, director del IES Sácilis.

La iniciativa es seria, tanto en su representación escenográfica como en su repercusión académica, ya que el desarrollo de la misma cuenta para el currículo de los estudiantes de la ESO, que tienen su nota correspondiente en expresión corporal y organización de eventos.

Al margen de la calificación, los protagonistas de tan temible actividad la disfrutan, prometen corregir los posibles errores de esta edición y amenazan con regresar el próximo curso.

Pasaje del Terror 8 Un grupo de jóvenes recorre las instalaciones del IES.

Pasaje del Terror 8 Un grupo de jóvenes recorre las instalaciones del IES. / R. HITA

«La experiencia nos ha encantado porque es algo que hemos hecho nosotros, con momentos más altos y otros más bajos pero, en general, lo hemos disfrutado mucho, porque lo hemos hecho con mucha ilusión y con muchísima motivación, pensando siempre en mejorar cada escena y cada representación», relata Juan Antonio Reyes Adame, que destaca la figura de su compañera Nerea, con momentos de estrés por si algo salía mal «pero siempre animando a todos y ayudando a todos para salir hacia delante».

La propia Nerea Barbudo Navarro, que ha sido la coordinadora del Pasaje del Terror, reconoce que la actividad ha supuesto bastantes cosas en ella durante el mes y medio previo de preparación. «He estado muy agobiada por si algo nos salía mal, pero he sentido mucha felicidad a la vez al ver que nos estábamos esforzando para que todo saliese lo mejor posible».

Ambos estudiantes confiesan que, con todo esto, han aprendido muchas cosas que les van a servir el resto de sus vidas como es saber tener paciencia, gestionar el estrés o saber llevar adelante varias cosas al mismo tiempo.

El instituto de Pedro Abad se convirtió en el sanatorio mental Sácilis, el cual recorrieron grupos de 8 y 10 personas para descubrir qué sucedía en sus dependencias. La decoración de las instalaciones y la caracterización de los personajes cautivaron -y atemorizaron- al público y fueron una prueba más de las que tenía que superar los visitantes del sanatorio.

Estefanía Triviño Cáceres, madre de antiguo alumno y actual ordenanza del IES, afirma que es una grandísima experiencia para ella y su familia. «Es un trabajazo por parte de la dirección del centro y del alumnado. Cada año vamos perfeccionando, retocando y renovando y lo que empezó como una pequeña actividad se ha convertido en un gran acontecimiento que demanda todo el pueblo de Pedro Abad para pasar miedo».

Todos los culpables de este Pasaje del Terror coinciden en algo: lo más valioso es ver la cara de las personas que salen, que se asustan pero también ríen. «Y entonces nos damos cuenta de que todo esfuerzo tiene su recompensa y ahí, el cansancio, desaparece».

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